jueves, 21 de junio de 2012

Eleanor Fortescue Brickdale (1871-1945)




    
 Eleanor Fortescue Brickdale, pintora e ilustradora inglesa incluida en la hermandad  prerrafaelista




                                   Un tributo a Eleanor con música de Trobar de Morte de Fairydust.

miércoles, 20 de junio de 2012

El gran golpe del leñador mágico

Veredas transitadas por seres más pequeños que una hormiga, castillos construidos en un milímetro cúbico de ágata, ventisqueros del tamaño de un grano de sal, continentes a la deriva en una gota de agua (...) El microscopio de la fantasía descubre criaturas distintas a las de la ciencia pero no menos reales. Octavio Paz





El 8 de enero de 1886 murió el artista británico Richard Dadd, después de haber pasado 42 años encerrado en varios centros de reclusión para lunáticos. Tras un viaje por Italia, Grecia, Turquía y Egipto, una insolación le hizo perder el contacto con la realidad. Después de matar a su padre, Dadd se dedicó intensamente a la pintura. "El gran golpe del leñador mágico" es una de sus obras, que regaló a uno de sus enfermeros de un manicomio y que ahora se puede ver en la Tate Gallery de Londres. Es un óleo obsesivo que suscita la reflexión sobre el peso de lo irrevocable. 
(Fragmento de Fernando Savater* en "La Pasión según Richard Dadd")

The Fairy Feller's Master-Stroke -Richard Dadd



Pienso en Richard Dadd pintando durante nueve años, de 1855 a 1864, "The fairy-feller´s masterstroke" en el manicomio de Broadmoor. Un cuadro de dimensiones más bien reducidas que es un estudio minucioso de unos cuantos centímetros de terreno --yerbas, margaritas, bayas, guijarros, zarcillos, avellanas, hojas, semillas-- en cuyas profundidades aparece una población de seres diminutos, unos salidos de los cuentos de hadas y otros que son probablemente retratos de sus compañeros de encierro y de sus carceleros y guardianes. El cuadro es un espectáculo: la representación del mundo sobrenatural en el teatro del mundo natural. Un espectáculo que contiene otro, paralizador y angustioso, cuyo tema es la expectación: los personajes que pueblan el cuadro esperan un acontecimiento inminente. El centro de la composición es un espacio vacío, punto de intersección de todas las fuerzas y miradas, claro en el bosque de alusiones y enigmas; en el centro de ese centro hay una avellana sobre la que ha de caer el hacha de piedra del leñador. Aunque no sabemos qué esconde la avellana, adivinamos que, si el hacha la parte en dos, todo cambiará: la vida volverá a fluir y se habrá roto el maleficio que petrifica a los habitantes del cuadro. El leñador es joven y robusto, está vestido de paño (o tal vez de cuero) y cubre su cabeza con una gorra que deja espacar un pelo ondulado y rojizo. Bien asentado en el suelo pedregoso, empuña en lo alto, con ambas manos, el hacha. ¿Es Dadd? ¿Cómo saberlo, si vemos la figura de espaldas? No obstante, aunque sea imposible afirmarlo con certeza, no resisto a la tentación de identificar la figura del leñador con la del pintor. Dadd estaba encerrado en el manicomio porque, durante una excursión en el campo, presa de un ataque de locura furiosa, había asesinado a hachazos a su padre. El leñador se dispone a repetir el acto pero las consecuencias de esa repetición simbólica serán exactamente contrarias a las que produjo el acto original; en el primer caso, encierro, petrificación; en el segundo, al romper la avellana, el hacha del leñador rompe el hechizo. Un detalle turbador: el hacha que ha de acabar con el hechizo de la petrificación es un hacha de piedra. Magia homeopática.


A todos los demás personajes les vemos las caras. Unos emergen entre los accidentes del terreno y otros forman un círculo hipnotizado en torno a la nefasta avellana. Cada uno está plantado en un sitio como clavado por un maleficio y todos tejen entre ellos un espacio nulo pero imantado y cuya fascinación siente inmediatamente todo aquel que contempla el cuadro. Dije "siente" y debería haber dicho: "Presiente", pues ese espacio es el lugar de una inminente aparición. Y por esto mismo es, simultáneamente, nulo e imantado: no pasa nada salvo la espera. Los personajes están enraizados en el suelo y son, literal y metafóricamente, plantas y piedras. La espera los ha inmovilizado --la espera que suprime al tiempo y no a la angustia. La espera es "eterna": anula el tiempo; la espera es "instantánea", está al acecho de lo inminente, de aquello que va a ocurrir de un momento a otro: acelera el tiempo. Condenados a esperar el golpe maestro del leñador, los duendes ven interminablemente un claro del bosque hecho del cruce de sus miradas y en donde no ocurre nada. Dadd ha pintado la visión de la visión, la mirada que mira un espacio done se ha anulado el objeto mirado. El hacha que, al caer, romperá el hechizo que los paraliza, no caerá jamás. Es un hecho que siempre está a punto de suceder y que nunca ocurrirá. Entre el nunca y el siempre anida la angustia con sus mil patas y su ojo único.

Octavio Paz.
Tomado de: "Obra poética (1935 - 1988).
Seix Barral: 1990. México. P. 565- 566.


Para leer la nota de Fernando Savater en ElPaís.com click

martes, 19 de junio de 2012

Una carta de amor de Cortázar

Frederick Leighton 1830-1896



Una carta de amor de Cortázar

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo

porque en el fondo es todo

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso que es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad

lunes, 18 de junio de 2012

Mi vida con la ola


Emma Florence Harrison

                El amor era un juego, una creación perpetua. Todo era playa, arena, lecho de sábanas siempre frescas. Si la abrazaba, ella se erguía, increíblemente esbelta, como tallo líquido de un chopo; y de pronto esa delgadez florecía en un chorro de plumas blancas, en un penacho de risas de caían sobre mi cabeza y mi espalda y me cubrían de blancuras. O se extendía frente a mi, infinita como el horizonte, hasta que yo también me hacia horizonte y silencio. Plena y sinuosa, me envolvía como una música o unos labios inmensos. Su presencia era un ir y venir de caricias, de rumores, de besos. Entraba en sus aguas, me ahogaba a medias y en un cerrar de ojos me encontraba arriba, en lo alto del vértigo, misteriosamente suspendido, para caer después como una piedra , y sentirme suavemente depositado en lo seco, como una pluma. Nada es comparable a dormir mecido en las aguas, si no es despertar golpeado por mil alegres látigos ligeros, por arremetidas que se retiran riendo.

          Pero jamás llegué al centro de su ser. Nunca toqué el nudo del ay y de la muerte. Quizá en las olas no existe ese sitio secreto que hace vulnerable y mortal a la mujer, ese pequeño botón eléctrico donde todo se enlaza, se crispa y se yergue, para luego desfallecer . Su sensibilidad, como las mujeres, se propagaba en ondas, sólo que no eran ondas concéntricas, sino excéntricas, que se extendían cada vez mas lejos, hasta tocar otros astros. Amarla era prolongarse en contactos remotos, vibrar con estrellas lejanas que no sospechamos. Pero su centro... no, no tenía centro, sino un vacio parecido al de los torbellinos, que me chupaba y me asfixiaba.

          Tendido el uno al lado de otro, cambiábamos confidencias, cuchicheos, risas. Hecha un ovillo, caía sobre mi pecho y allí se desplegaba como una vegetación de rumores. Cantaba a mi oído, caracola. Se hacia humilde y transparente, echada a mis pies como un animalito, agua mansa. Era tan límpida que podía leer todos sus pensamientos. Ciertas noches su piel se cubría de fosforescencias y abrazarla era abrazar un pedazo de noche tatuada de fuego. Pero se hacia también negra y amarga. A horas inesperadas mugía, suspiraba, se retorcía. Sus gemidos despertaban a los vecinos. Al oírla el viento del mar se ponía a rascar la puerta de la casa o deliraba en voz alta por alas azoteas. Los días nublados la irritaban; rompía muebles, decía malas palabras, me cubría de insultos y de una espuma gris y verdosa. Escupía, lloraba, juraba, profetizaba. Sujeta a la luna, las estrellas, al influjo de la luz de otros mundos, cambiaba de humor y de semblante de una manera que a mi me parecía fantástica, pero que era tal como la marea.
Pequeño fragmento extraido del Relato de Octavio Paz: Mi vida con una ola

Aprendizaje


Canción de aprendizaje

Sea Ulises tu guía
al viajar por tu vida, compañero.
Tapona tus oídos contra toda sirena,
átate al duro mástil de tu barca.
Y, obediente a tu brújula secreta,
pon rumbo a la aventura irrenunciable:
el viaje hacia ti mismo.
                       José Luis Sampedro

domingo, 17 de junio de 2012

Canción para una mañana de domingo






Letra: Vinicius de Moraes, Eu sei que vou te Amar

Eu sei que vou te amar
por toda a minha vida eu vou te amar
em cada despedida eu vou te amar
desesperadamente eu sei que vou te amar

e cada verso meu será
pra te dizer
que eu sei que vou te amar
por toda a minha vida

eu sei que vou chorar
a cada ausência tua eu vou chorar
mas cada volta tua há de apagar
o que essa ausência tua me causou

eu sei que vou sofrer
a eterna desventura de viver
a espera de viver ao lado teu
por toda a minha vida




Vinicius de Moraes, María Creuza y Toquiño


yo sé que te amaré
para toda la vida te amaré
en cada despedida te amaré
Desesperadamente
yo se que te amaré

Y cada verso mío
será para decir
yo sé que te amaré
para toda la vida

sé que voy a llorar
en cada ausencia suya
he de llorar
mas cada vuelta suya ha de apagar
lo que esa ausencia suya me causo

Sé que voy a sufrir
la eterna desventura de vivir
esperando vivir pegado a usted
para toda la vida mi vida


sábado, 16 de junio de 2012

Recuerdos de un Cronopio




Tran Nguyen

LA CONSERVACIÓN DE LOS RECUERDOS
Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o: «Frank Sinatra».
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.» Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas
en su sitio.
Julio Cortázar de "Historias de cronopios y de famas"

viernes, 15 de junio de 2012

Hijos


Maude Goodman

Hijo es un ser que Dios nos presto para hacer un curso intensivo de
como amar a alguien mas que a nosotros mismos, de como cambiar nuestros
peores defectos para darles los mejores ejemplos y de nosotros aprender
a tener coraje.
Si, Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje
que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor,
principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del
miedo a perder algo tan amado? perder? ?como? No es nuestro? Fue apenas
un préstamo… El más preciado y maravillo préstamo ya que son
nuestros solo mientras no pueden valerse por si mismos, luego le
pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias.
Dios bendiga
siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos.

Roma


Si hagués nascut a Roma, fa més de dos mil anys,
viuria en un Imperi, tindríem un esclau,
i àmfores al pati plenes d'oli i vi
i una estàtua de marbre dedicada a mi.

Si hagués nascut a Roma, fa més de dos mil anys,
no faria olor a xampú el teu cabell daurat,
oferiríem bous als déus, brindaríem amb soldats
i ens depertaria un carro pujant per l'empedrat.

I els turistes es fan fotos on tu i jo vam esmorzar,
són les coses bones de passar a l'eternitat,
i una guia els ensenya el mosaic del menjador,
es retraten i passegen per la nostra habitació.

I ara un nen dibuixa a llapis a la sala del museu,
el braçalet de maragdes que t'embolicava el peu
i un submarinista troba els nostres gots i els nostres plats,
són les coses bones de passar a l'eternitat.




  ...¡Oh, Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura.
Francisco de Quevedo
























Si hubiera nacido en Roma, hace más de dos mil años,
viviría en un Imperio, tendríamos un esclavo,
y ánforas en el patio llenas de aceite y vino
y una estatua de mármol dedicada a mí.

Si hubiera nacido en Roma, hace más de dos mil años,
no haría olor a champú tu cabello dorado,
ofreceríamos toros a los dioses, brindaríamos con soldados
y nos despertaría un carro subiendo por el empedrado.

Y los turistas se hacen fotos donde tú y yo desayunamos,
son las cosas buenas de pasar a la eternidad,
y una guía les enseña el mosaico del comedor,
se fotografían  y pasean por nuestra habitación.

Y ahora un niño dibuja a lápiz en la sala del museo,
el brazalete de esmeraldas que te envuelve el pie
y un submarinista encuentra nuestros vasos y nuestros platos,
son las cosas buenas de pasar a la eternidad.






Agradezco a mi querida sobrina Silvia la estupenda sugerencia de esta original canción, es un placer comprobar  que existen jóvenes como ella de los que aprender,  que continúan apostando por la cultura y el amor.


Canció: Roma
Autor:Manel
Imágenes: Lawrence Alma Tadema 1836-1912

jueves, 14 de junio de 2012

Gustav Klimt

Gustav Klimt pinturas murales en el Castillo de Peles, Rumanía




Gustav Klimt (14 julio 1862 a 6 febrero 1918) fue un pintor simbolista austríaco y uno de los miembros más prominentes del movimiento de la Secesión de Viena. Sus mayores trabajos incluyen pinturas, murales, bocetos y otros objetos de arte. Tema principal de Klimt era el cuerpo de la mujer, y sus obras se caracterizan por un franco erotismo-en ninguna parte es esto más evidente que en sus numerosos dibujos a lápiz.
Castillo Peles  en los Cárpatos, Rumania, construido entre 1873 y 1914. .
Sala de Teatro (The Playhouse) está decorada con pinturas murales  firmadas por Gustav Klimt y Matsch Frantz.

Lugares secretos


Secret places

La casa y el olor de los libros.

Después de todo, queda el recuerdo de los lugares y de sus nombres;
 de los cuartos orientados a poniente
donde las imágenes del río nunca se repiten en las ventanas
y todo está permitido sobre la cama.
Al fondo, había un armario de madera con espejo
donde nuestras ropas intercambiaban su perfume
para que los días se vistieran siempre mejor.
Y, sobre la cómoda, en un espejo más antiguo,
la tarde reflejaba algunas de las alegrías de la infancia.
No era el cuarto de ninguno de nosotros,
pero a él regresábamos siempre con la prisa
de quien ansía los olores calientes y antiguos
de la casa conocida; como quién espera ser aguardado.
Presentí, sin embargo, que no era yo a quien aguardabas:
una noche, te pedí una manta más en vez de un abrazo.
María do Rosario Pedreira

martes, 12 de junio de 2012

La timidez

 
Eloise Wilkins

El niño es siempre franco y espontáneo y, por tanto, siempre está dispuesto y muy atento a la acción, porque a ello lo impulsan las fuerzas naturales de la edad, que él emplea en toda su amplitud, siempre que no sea deformado por la educación. Y todos observan que la timidez, la desconfianza de sí mismo, la vergüenza, en suma la dificultad para actuar, es en un niño señal de reflexión. Tal es el magnífico efecto de la reflexión: impedir la acción.
Leopardi, Pensamientos

dónde quieras llegar



Añadir leyenda


El Gato sonrió al ver a Alicia. “Menino de Cheshire”, empezó tímidamente,
“¿Me podrías indicar hacia donde tengo que ir desde aquí?”
 -”Eso depende de a dónde quieras llegar” contestó el gato.
 “A mi no me importa demasiado a donde” replicó Alicia.
 “En ese caso, da igual hacia donde vayas”
-“Siempre que llegue a alguna parte” aclaró Alicia.
 -“¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte, si caminas lo bastante”.

Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll





 

 








lunes, 11 de junio de 2012

Justicia


Diosa de la justicia- Rafael

  
           Siendo niña, antes de saber siquiera quién era Sócrates, supe de La Justicia de una manera poco ortodoxa, la verdad. Empecé a entender el concepto a través de las películas.Unas veces eran de vaqueros, otras de romanos... Mi educación dependía de la programación limitada de la única televisión de la que disfrutábamos en los 80.

Recuerdo que en la sobremesa de los sábados, mis hermanos y yo nos sentábamos frente a la tele con el ánimo inquieto. ¿Cuál pondrían? Era una incógnita que se desvelaba cuando aparecían, por ejemplo, las letras amarillas sobre el fondo rojizo del Cañón del Colorado o el azul deslumbrante del cielo de Arizona. Los títulos de crédito presentaban los nombres de las estrellas de Hollywood de los 60 anunciando el western. Entonces, mi padre, con alborozo infantil, (supongo que evocaba su infancia como hoy yo evoco la mía), levantaba los brazos y celebraba que la película de ese día fuera una del Oeste. Tengo que decir que la capacidad que tenía mi padre para contagiarnos su entusiasmo era ilimitada. Así que yo atendía a la trama como si se tratara de un asunto familiar. Como era muy pequeña, de vez en cuando apartaba la mirada de la acción para asegurarme de que los ojos de mi padre seguían brillando y así perseverar en mi interés hacia el cruce de disparos. Si aquéllo le gustaba a papá es que tenía que ser algo importante.
Durante dos horas todo era perfecto. Los malos eran malísimos y los buenos, buenísimos. Todo era blanco o negro. No había grises. No había sombras. No existía el conflicto. El John Wayne de Río Bravo impartía justicia a cada paso que daba. Todo era sencillo. Llegaba el The End y uno tenía la sensación de haber presenciado un acto sagrado. Cuando llegaba el lunes me iba al colegio con la lección aprendida y el firme propósito de ser buena. Sin más.
¿Dónde quedaron nuestros propósitos?
El término Justicia está tan manido, tan revestido de poder, tan adornado de intereses que lo hemos disfrazado. Hemos convertido a La Justicia en mera entelequia. Pretendemos que sea ella misma la que se desnude para sernos útil cuando la injusticia nos resulte obscena.
Esta semana no hago mas que oir hablar de justicia a propósito de la Operación ¿Apache?, no, Gerónimo, y la muerte de Bin Laden. El lunes, Barack Obama, al anunciar que las fuerzas norteamericanas habían abatido al líder de Al Qaeda sentenció: "Se ha hecho justicia"
¿Justicia?
En el western clásico, el salvaje Oeste se regía por normas de honor. Si te batías en duelo no podías disparar antes de dar los diez pasos de rigor. Tampoco podías matar a alguien por la espalda, era de cobardes. Si le descerrajabas un tiro en la cabeza a un hombre desarmado eras un asesino. Y si un forastero asaltaba tu rancho y pasaba a cuchillo a tu familia debías esperar a que el sheriff le arrestara y el juez dictara sentencia. El linchamiento no era una opción. No era justicia. Era venganza.
De modo que si tengo que elegir entre la austera interpretación de John Wayne en Río Bravo y la seductora del presidente de los Estados Unidos de América y Nobel de la Paz, Barack Obama, me quedo con la primera.
John Wayne me resulta mas creíble.

historias de amor

                                                
                                       Eloísa y Abelardo. Régine Pernoud

Con pretexto de la ciencia nos entregábamos totalmente al amor. Y el estudio de la lección nos ofrecía los encuentros secretos que el amor deseaba. Abríamos los libros, pero pasaban ante nosotros más palabras de amor que de la lección. Había más besos que palabras. Mis manos se dirigían más fácilmente a sus pechos que a los libros. Con mucha más frecuencia el amor dirigía nuestras miradas hacia nosotros mismos que la lectura las fijaba en las páginas. [...] Ninguna gama o grado del amor se nos pasó por alto.
Abelardo (carta)
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