lunes, 31 de diciembre de 2012

Alcanzando la cima del 2012

Te deseo todo el amor que te mereces

Jean-Louis Janmot (1814-1892)

                                                    
                                                       CUANDO ME AMÉ DE VERDAD

Cuando me amé de verdad comprendi que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora justa y en el momento exacto, entonces pude relajarme.
Hoy se que eso tiene un nombre… “AUTOESTIMA”
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Hoy eso se llama… “AUTENTICIDAD”
Cuando me amé de verdad, deje de desear que mi vida fuera diferente y comence a ver todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy se llama… “MADUREZ”
Cuando me amé de verdad, comence a percibir como es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento o la persona no esta preparada, inclusive yo mismo.
Hoy se que el nombre de eso es …”RESPETO”
Cuando me amé de verdad, comence a liberarme de todo lo que no fuese saludable, personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razon llamo esa actitud egoismo.
Hoy la llama… “AMOR PROPIO”
Cuando me amé de verdad, deje de temer al tiempo libre y desisti de hacer grandes planes, abandone los mega-proyectos del futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo.
Hoy se que eso es …”SIMPLICIDAD”
Cuando me amé de verdad, desisti de querer tener siempre la razon y con eso, erre menos veces.
Hoy descubri que eso es la …”HUMILDAD”
Cuando me amé de verdad, desisti de quedar reviviendo el pasado y preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un dia a la vez.
Y eso se llama…”PLENITUD”
Cuando me amé de verdad, percibi que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazon, ella tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es …”SABER VIVIR”

“NO DEBEMOS TENER MIEDO A CONFRONTARNOS, HASTA LOS PLANETAS CHOCAN Y DEL CAOS NACEN LAS ESTRELLAS”
                                                                   Charles  Chaplin



                                                         Y seguir aprendiendo de los errores.
                                                                     Some lessons
                                                                   Melody Gardot 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Ánimo

Charles Perugini- Detalle de la obra 'Dolce far niente'

Tomo notas, indistintamente, con un bolígrafo o con un lápiz colocados junto al ordenador, sobre un cuaderno escolar, de rayas. Al lápiz hay que sacarle punta de vez en cuando, lo que constituye una actividad artesanal que sirve también para la reflexión. Pero la diferencia más notable entre él y el bolígrafo es su modo de perecer. El bolígrafo no cambia de apariencia ni siquiera cuando se encuentra en las últimas. Y deja un cadáver tan curioso que nadie diría que está muerto si no fuera porque no pinta nada ya, aunque resucite a veces de improviso y trace un par de líneas, incluso un párrafo, antes de volver a expirar.
La gente se resiste a desprenderse de los bolígrafos vacíos porque continúan como nuevos. Sólo se consumen por dentro, en fin, y siempre se acaban a traición, como el butano. El lápiz, en cambio, agoniza por dentro y por fuera a la vez, y deja un cadáver mínimo, un detrito del que uno se deshace sin ningún sentimiento de culpa. Punto y aparte.
La naturaleza presenta casos semejantes al del bolígrafo. Ahí está el caracol, que envejece sin una sola arruga exterior, sin un fruncido. Y no hay que sacarle punta cada poco: él mismo, mientras vive, asoma los cuernos al sol, caracol quiscol, y una vez muerto, si te encuentras la concha en un tiesto o en el agujero de un árbol, la guardas en el bolsillo y al llegar a casa la colocas junto a los bolígrafos difuntos. Tenemos una pasión curiosa por la cáscara, de ahí la afición a las cajas, sobre todo a las cajas fuertes. Hay personas que coleccionan pastilleros vacíos, que viene a ser lo mismo que guardar bolígrafos sin tinta, con los que sólo se pueden escribir poemas inexistentes, que muchas veces son los mejores.
Pese a todo, tal vez sea más digna la actitud existencial del lápiz que la del bolígrafo, la de la babosa que la del caracol, aunque no dejen cáscara para los arqueólogos. Conviene sacarse punta cada mañana, pese al espanto de ver cómo se agota uno. Lo complicado de sacarse punta es saber cuánto te tienes que afilar para escribir lo suficientemente claro sin romperte antes de que hayas acabado la novela o la vida. Pero eso constituye un ejercicio de conciencia, y quizá de consciencia, bastante saludable. Ánimo.

Juan José Millás - Valencia 1946.

viernes, 28 de diciembre de 2012

De la mujer al hombre

Gaston Bussière (1862 - 1928)



Dios te hizo hombre para mí.
Te admiro desde lo más profundo
De mi subconsciente
Con una admiración extraña y desbordada
Que tiene un dobladillo de ternura.
Tus problemas, tus cosas
Me intrigan, me interesan
Y te observo
Mientras discurres y discutes
Hablando del mundo
Y dándole una nueva geografía de palabras
Mi mente esta covada para recibirte,
Para pensar tus ideas
Y darte a pensar las mías;
Te siento, mi compañero, hermoso
Juntos somos completos
Y nos miramos con orgullo
Conociendo nuestras diferencias
Sabiéndonos mujer y hombre
Y apreciando la disimilitud
De nuestros cuerpos.

Gioconda Belli / Nicaragua, 1948

jueves, 27 de diciembre de 2012

La luna de esta noche

Edmund Dulac

                                                   
                                                           Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.
Jorge Luis Borges 

Soñando

Tenemos que obligar a la realidad a que responda a nuestros sueños. Hay que seguir soñando hasta abolir la falsa frontera entre lo ilusorio y lo tangible, hasta realizarnos y descubrirnos que el paraiso estaba ahí, a la vuelta de todas las esquinas.

Julio Cortázar 





























Imágenes:Jackie Morris http://www.jackiemorris.co.uk/blog/

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Enseñanzas de un ciervo

Cassandra Barney


Una vez había un ciervo muy elegante que admiraba sus cuernos y odiaba sus horribles patas. Pero un día llegó un cazador y las horribles patas del ciervo le permitieron correr y salvarse. Más tarde, los hermosos cuernos se le enredaron en la maleza y antes de que pudiera escapar, fue alcanzado por un tiro.

Felix Samaniego -Álava 1745, 1801
Escritor español famoso por sus fábulas.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Campo


Arthur Rackham




La tarde está muriendo
como un hogar humilde que se apaga.

Allá, sobre los montes,
quedan algunas brasas.

Y ese árbol roto en el camino blanco
hace llorar de lástima.

¡Dos ramas en el tronco herido, y una
hoja marchita y negra en cada rama!

¿Lloras?...Entre los álamos de oro,
lejos, la sombra del amor te aguarda.

Antonio Machado 1875 –1939

sábado, 22 de diciembre de 2012

La tarde en la que acabó el mundo



Marc Fishman

La tarde en la que acabó el mundo se besaron en la ventana, enlazados el uno con el otro. La luz declinaba afuera, apagándose poco a poco: todavía era rojiza y dorada en la distancia, tras los edificios que se recortaban en ella, mientras las primeras sombras oscurecían los ángulos de calles y edificios. Abajo no había pánico, ni carreras, ni gritos de desesperación. Una multitud serena caminaba despacio por la ciudad: parejas abrazadas, niños que iban de la mano de sus padres, ancianos parados un momento en las aceras, que miraban alrededor como quien busca identificar un rostro o un recuerdo. En los semáforos destellaban intermitentes las luces color ámbar, los coches se dejaban en la calle con las puertas abiertas, y algunos de sus propietarios ni siquiera apagaban el motor antes de alejarse lentamente, sin mirar atrás.

Las últimas tiendas se vaciaban, aunque nadie encendía los rótulos luminosos ni los escaparates. No había saqueos, ni disturbios; los policías caminaban en calma, despojándose indiferentes de sus armas y sus insignias. Los bomberos no tenían nada que hacer: estaban sentados en las escaleras de sus parques y en la puerta de los garajes, ociosos junto a sus camiones cromados y rojos, sonriendo a quienes los saludaban despidiéndose. Por toda la ciudad la gente se decía adiós igual que si fuera Navidad, estrechándose amable la mano o besándose en la cara. Casi todos sonreían serenos y melancólicos, como después de una cena o una fiesta agradable. En las aceras, inmóviles pese a no llevar correa ni estar atados, algunos perros aguardaban pacientes a sus amos, lamiendo las manos de los niños que, al pasar por su lado, los acariciaban.

El edificio estaba sin gente, desiertas las escaleras y vacíos los pisos. No había otro sonido que una música antigua, como de viejo gramófono, que sonaba en algún lugar cercano y llegaba a través de la ventana. En la habitación, el televisor estaba apagado. La luz decreciente oscurecía los lomos de los libros en sus estantes hasta hacer ilegibles las letras doradas de los títulos, y apagaba el rojo intenso del vino en las grandes copas de cristal que estaban sobre la mesa. Había un cuadro en la pared: un lienzo antiguo hecho de claroscuros, del que ya no podía verse otra cosa que trazos de sombras. Todo se oscurecía lentamente, y él propuso encender una luz; pero ella movió con infinita dulzura la cabeza y le puso dos dedos en los labios, como para rogarle que no pronunciase más palabras. De manera que permanecieron callados junto a la ventana, el uno junto al otro, haciéndose compañía en la última claridad del último día.

Se estaba bien allí, pensaron. Aguardando inmóviles y tranquilos mientras veían desvanecerse mansamente todo. Jamás, hasta esa tarde, imaginaron que pudiera ser así, en aquella inusitada paz desprovista de miedo o remordimientos. Alzaron la vista al mismo tiempo para mirar arriba, sobre la ciudad. En el cielo sin nubes ni viento, cuyo color cambiaba del rojizo nacarado a un azul cada vez más oscuro, más allá de la línea de edificios y tejados que se recortaba en el horizonte de la ciudad, se deshacía la estela de condensación del último avión que había cruzado el cielo del mundo. Cuando bajaron de nuevo los ojos, la calle estaba casi vacía. Entre la última gente que se decía adiós en las aceras vieron rostros que se parecían a los de seres queridos muertos mucho tiempo atrás. Y cuando la luz decreció más y la ciudad empezó a velarse definitivamente de sombras, todavía les fue posible distinguir al extremo de la calle, a lo lejos, la rueda del kiosco de feria que seguía dando vueltas silenciosas en el parque vacío, con un niño solitario subido a uno de los caballitos.

Él abrió la boca para decir una última palabra que lo resumiese todo, pero ella volvió a ponerle los dedos sobre los labios. Luego, estrechándose contra él, lo besó por última vez. Después se apartó un poco y volvió a mirar la calle casi desierta, los últimos transeúntes alejándose despacio por las aceras. Sonaba todavía, a través de la ventana, la música apagada del viejo gramófono. A lo lejos, en el parque, los caballitos de feria seguían dando vueltas en la penumbra, aunque el niño había desaparecido. Eso fue lo único que hizo que él sintiera, por un instante, un estremecimiento de melancolía, o de incertidumbre. Ella pareció advertirlo y se enlazó de nuevo a su cintura. Entonces él movió la cabeza, resignado, mientras sonreía a las sombras que ya lo anegaban todo. Luego le pasó a ella un brazo por los hombros, estrechándola contra sí. Y de ese modo, abrazados, muy quietos y serenos, vieron extinguirse la última luz.

Arturo Pérez-Reverte. XLSemanal, 17 de Abril de 2011

Cómo por fortuna  esto no se acaba, Feliz cumpleaños amiga del alma. María José, te quiero y espero que cumplas muchos, muchos más. Lo necesito.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Fábula, para despedir Otoño


Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.

Cuando vieron cuán hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió.
La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando.
Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron:"nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos".
La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.

Moraleja

1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.

2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos.

3. Una persona especial es la que se toma tiempo para animar a otros.


Y hablando de ranas, una simpática historia.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Peticiones

Anton Otto Fischer 1882-1962


A la vida no pido demasiado

Estos días tranquilos que de vuelta
me siento de otras cosas
que ahora importan ya poco,
no le pido a la vida demasiado:
unos tiestos con flores
vistiendo los rincones de la casa
de luz y de alegría.
Las páginas de un libro
que aún más luz le den a mi morada.
Tal vez a la caída de la tarde
un paseo entre álamos y pinos,
perderme por la umbría
de un bosque en los senderos.
Un fuego, unos amigos
que alrededor conversan.
El juego de los niños
y su tranquilo sueño.
El contacto de un cuerpo
que para mí es perfecto por amado.
Los sones de una música tranquila…
A la vida no pido demasiado.
Y, también, me olvidaba, necesito,
como si flores fueran,
cortar  de aquel rosal imaginario,
que parece la vida y esperanza,
acentos o latidos,
ahora cuando este invierno
-refugiado en la lumbre del hogar-
me hace sentir de vuelta
de otras cosas que ya
poco o nada me importan.

Enrique Baltanás

martes, 18 de diciembre de 2012

Felices 26

Felicidades, Ángela



Bella, como en la piedra fresca del manantial
el agua abre un ancho relámpago de espuma
así es la sonrisa en tu rostro, bella.

Pablo Neruda


Un regalo de tu hermana, ya sabes, de los suyos... 


"Que todos tus sueños se hagan realidad.
Nos sentíamos tan diferentes.
Tan similares
 a lo largo de los años.
La forma en que nos reímos, 
la forma en que experimentamos el dolor.
Tantas memorias.
Los rostros y mundos que nadie conocerá nunca.
Eres mi hermana
y te amo.
Que todos tus sueños se hagan realidad.
Esto quiero para tí
que se hagan realidad. "




 Ver el brillo en tus ojos, tu sonrisa abierta y la felicidad que compartes, me hace soñar.
Ojalá que la alegría con la que emprendéis este camino juntos no se acabe nunca, que sean muchos los sueños que podamos compartir.

Hoy es un día importante en la familia, tu alegría es la nuestra.
 Me complace contemplar este presente que vives, tu mirada transparente habla por tí, no tiene secretos. 
 Nosotros intentaremos reunir valor para afrontar el año que nos espera juntos, repleto de  proyectos de vida,  planes de futuro . 
Me alegro de ésta mi pequeña familia,  donde ha crecido con los años tanto amor. Presiento que vivimos un momento  irrepetible. 

Mamá




Hoy es un día muy especial, porque nació una persona muy especial: UN ÁNGEL, que revolucionó la vida de toda la familia por ser la primera, y que con el paso del tiempo, nos enseñó, que los ángeles no solo están en el cielo; en nuestra casa vive uno.

¡Feliz cumpleaños Nineta!

Papá.


Elisa


Salvación

Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización
que purifica la caida de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesia.


Alejandra Pizarnik

























































Fotos: Elisa Ferrer Tomas

domingo, 16 de diciembre de 2012

Moonlight


.John Atkinson Grimshaw (1836-1893)

La luna había contemplado la Tierra de cerca durante más tiempo que nadie. Tal vez hubiera sido testigo de todos los fenómenos acaecidos en la Tierra, de todos los actos cometidos en ella. Sin embargo, permanecía en silencio, no los contaba. Cargaba con un voluminoso pasado, fría y certeramente. En ella no había aire ni viento. Su vacío era idóneo para conservar intactos los recuerdos. Nadie podía abrir el corazón de la Luna. Aomame alzó la copa hacia ella.
-¿Has dormido abrazada a alguien últimamente? -le preguntó Aomame.
La Luna no respondió.
-¿Tienes amigos? - preguntó Aomame.
La Luna no respondió.
-¿No te cansa vivir siempre así de impasible?
La Luna no respondió."


 "1Q84", de Haruki Murakami

Petición para fin de año





Mira,
no pido mucho,
solamente tu mano,
tenerla como un sapito
que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo,
ese trocito de azúcar verde,
de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire,
urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Julio Cortázar



"Eye in the sky" from Alan Parsons Project, by Noa

sábado, 15 de diciembre de 2012

Y Dios me hizo mujer


Odilon Redon


Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceo con cuidado
el número de mis hormonas.
Y DIOS ME HIZO MUJER

Compuso mi sangre
y me inyectó con ella

para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer 
todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.


viernes, 14 de diciembre de 2012

Una canción en la tormenta

Mientras el mar de la desesperanza nos azota. Nos invaden las malas y angustiosas noticias. Inmersos en la cruda realidad con la que convivimos cada día.
 Disculpen mi espíritu  optimista, no pretendo ofender. Sólo continuo buscando los rincones donde se refugia la ilusión y la armonía tan necesarias: una canción, un libro, un poema, un dibujo, una fotografía, un beso,  un café, el silencio. Nunca me fallan y me entusiasma solo pensar que alguien le guste compartir mis gustos y  pensamientos durante un momento del día, agradezco de corazón todos las palabras amables que cada día llegan a mi correo. Os debo mucho, entre otras cosas, voy perdiendo el miedo al abismo que supone expresar mis emociones de una forma pública, he descubierto que es una excelente oportunidad de compartir amor.
 Quizá sea producto de esta genética, reconozco que siempre emerge mi naturaleza romántica y soñadora,  intento dibujar un mundo más armonioso, menos cruel que el que nos ha tocado vivir.


Anton Otto Fischer 1882-1962



Una canción en la tormenta  


Asegúrate bien de que a tu lado peleen
los océanos eternos, aunque esta noche
el viento en contra y las mareas
nos hagan su juguete.
A fuerza de tiempo, no de guerra,
en medio del peligro nos guiamos:
Sea bienvenida entonces la descortesía del Destino
dondequiera que aparezca
            en todo tiempo de angustia y también
 en el de nuestra salvación,
            el juego vence siempre al jugador
  y el barco a su tripulación.

De la niebla salen rumbo a la tiniebla
las olas que brillan y se encrespan.
Casi estas aguas sin conciencia se comportan
como si tuviesen alma
casi como si hubieran pactado sumergir
nuestra bandera debajo de sus aguas verdes:
sea bienvenida entonces la descortesía del Destino
dondequiera que pueda verse, etc.

Asegúrate bien, a pesar de que las olas y el viento
en reserva guardan ráfagas aún más poderosas,
que los que cumplimos las guardias asignadas
ni por un instante descuidemos la vigilancia.
Y mientras nuestra proa flotando rechaza
cada carrera frustrada de las olas,
canta, sea bienvenida la descortesía del Destino
dondequiera que se desvele, etc.

No importa que sea barrida la cubierta
y se rompan la arboladura, el maderamen-
de cualquier pérdida podremos sacar provecho
salvo de la pérdida del regreso.
Por eso, entre estos Diablos y nuestra astucia
deja que la cortesía de las trompetas suene,
y que sea bienvenida la descortesía del Destino,
dondequiera que se encuentre, etc.

Asegúrate bien, aunque en poder nuestro
nada quede para dar
salvo sitio y fecha para encontrar el fin,
y deja de esforzarte por vivir,
que hasta que éstos se disuelvan, nuestra Orden se mantiene,
nuestro Servicio aquí nos ata.
Sea bienvenida entonces la descortesía del Destino,
dondequiera que aparezca,
            en todo tiempo de angustia y también
            en el de nuestro triunfo,
            el juego vence siempre al jugador
            y el barco a su tripulación.

           Joseph Rudyard Kipling

              (Versión de Luis Cremades)


 Rudyard Kipling, poeta y novelista inglés nacido en Bombay, India, en 1865.Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1907. Falleció en enero de 1936.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La séptima ola



"Una semana después
Asunto: La séptima ola
Hola, Leo.
Estoy sentada en mi balcón de Playa de Alojera, en la isla de La Gomera, y más allá de la bahía rocosa, con sus oscuras manchas de arena y sus blancas lenguas de sal espumosas, mi mirada se adentra en el mar hasta la línea horizontal que divide el azul claro del oscuro, el cielo del agua. No sabes lo bonito que es esto. Tenéis que venir a conocerlo sin falta. Este sitio es ideal para los enamorados. ¿Por qué te escribo? Porque me apetece. Y porque no quiero esperar en silencio la séptima ola. Sí, aquí cuentan la historia de la indómita séptima ola. Las primeras seis son previsibles y equilibradas. Se condicionan unas a otras, se basan unas en otras, no deparan sorpresas. Mantienen la continuidad. Seis intentos, por más diferentes que parezcan vistos de lejos, seis intentos... y siempre el mismo destino.
Pero ¡cuidado con la séptima ola! La séptima es imprevisible. Durante mucho tiempo pasa inadvertida, participa en el monótono proceso, se adapta a sus predecesoras. Pero a veces estalla. Siempre ella, siempre la séptima. Porque es despreocupada, inocente, rebelde, barre con todo, lo cambia todo. Para ella no existe el antes, sólo el ahora. Y después todo es distinto. ¿Mejor o peor? Eso sólo pueden decirlo quienes fueron arrastrados por ella, quienes tuvieron el coraje de enfrentarla, de dejarse cautivar."


 Fragmento extraido de la novela Cada siete olas del escritor Austríaco Daniel Glattauer
                                                                                                      

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Lo innegociable


Pienso que todos estamos ciegos.
Somos ciegos que pueden ver,  
pero que no miran. 
José Saramago




martes, 11 de diciembre de 2012

Alégrate siempre que puedas



 Bellísima Redactora
  

  La he visto salir en la mañana con el rubor de la emoción en su rostro, parece que por fin ha llegado ese día. Hoy Eva comienza su nueva andadura profesional, el trabajo de sus sueños. Es un gran día en mi hogar, llega con un festín de sorpresas, con el que hemos soñado durante sus últimos años.
  
 He necesitado quedarme sola para no resultar ridícula y llorar con toda la intensidad que necesitaba. He llorado de alegría, por tantas horas de esfuerzo, de estudio, de distancia.
 Me cuesta renunciar a mi labor de madre loba, guía, protectora, esclava, consejera, amiga. En algunos momentos reconozco llegaron a rozar el delirio. Supongo que más de uno se identificará con estos papeles ocultos que sólo la labor de padres son capaces de extraer de nuestra personalidad.
Lo más importante detenernos de vez en cuando y contemplar el trayecto, no ha sido fácil, pero sin duda valió la pena.
 Ahora comprendo que esto no termina aquí, con satisfacción encuentro otros distintos y nuevos espacios que compartir con ellas y cada vez disfruto más. La tensión mientras se acompaña en el crecimiento, se educa y se corrige se esfuma y comienzo a apreciar la belleza de las flores  .
 Me acuerdo de esta lista que leí hace tiempo y que adquiere en este momento el autentico valor de su significado. 
En los años 60, una monja y artista americana, Sister Corita, colgó estas  acertadas reglas en la Escuela de Arte de la Immaculate Heart College.
Seguro que algunas de ellas ya las habrás descubierto por tu propia experiencia, lo importante es  no olvidarlas. Llévalas contigo para el camino...

1. Busca lo que te importa y trátalo como un fin en sí mismo. Todo lo que instrumentalices te acabará instrumentalizando.

2. No malgastes el tiempo ni lo hagas perder a nadie. Tómalo en la máxima consideración, el tuyo y el de quienes lo comparten contigo.

3. No ahorres esfuerzos. Guíate por la máxima exigencia que puedas dar, no por las expectativas que puedas cumplir.

4. Evita distracciones inútiles. No te acomodes en la “pose” del estresado, “agobiado”, superado por las circunstancias. Es ridícula.

5. Cree en lo que te hace vivir y, si puedes, compártelo.

6. Si no tienes grandes propósitos, busca uno pequeño y llévalo hasta el final. Verás como te llevará muy lejos.

7. Olvida las palabras que se adecuan demasiado bien al ruido que nos ensordece y anestesia. Busca las que lo interrumpen, aunque para ello tengas que enmudecer.

8. Gana conocimiento sin perder las preguntas.

9. Piensa cómo te ganarás la vida. Es una pregunta importante. El dinero se cobra con vida.


10. Y como dice Corita, alégrate siempre que puedas. Es más fácil de lo que parece.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Últimos días del 2012

Ernest Bieler


el ocaso del siglo
Tenía que ser mejor que los anteriores, nuestro siglo xx.
Ya no está a tiempo de demostrarlo,
tiene los años contados,
andar vacilante, 
respiración corta.

Han sucedido demasiadas cosas
que no debieron suceder,
y lo que tenía que llegar
no ha llegado.

Tenía que estallar la primavera
y, entre otras cosas, la felicidad.

El miedo tenía que abandonar valles y montañas.
La verdad tenía que ser más veloz que la mentira
en alcanzar el blanco.

Algunos desastres
no debieron repetirse,
por ejemplo la guerra,
el hambre, etcétera.

Tenía que respetarse
la indefesión de los indefensos,
la confianza y cosas por el estilo.

Quien deseaba complacerse en este mundo
se enfrenta
a una hazaña irrealizable.

La estupidez no es ridícula.
La sabiduría no es alegre.
La esperanza 
dejó de ser una muchacha, 
etcétera, por desgracia.

Dios tenía que confiar, por fin, en el hombre
bueno y fuerte,
pero un bueno y un fuerte
siguen siendo dos hombres.

Cómo vivir, me preguntó por carta alguien
a quien yo pensaba formular
la misma pregunta.

De nuevo y como siempre,
según lo dicho anteriormente,
no hay preguntas más apremiantes
que las preguntas ingenuas.
Wislawa Szymborska - Polonia 1923

jueves, 6 de diciembre de 2012

"Momentos felices"

John Callcott Horsley 1817-1903


LA VERDADERA FELICIDAD.

Cuando llueve, y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?

Cuando salgo a la calle silbando alegremente
--el pitillo en los labios, el alma disponible--
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican de alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que siente?

Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro --sé que todo es fiado--
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así a la muerte,
¿no es felicidad lo que trasciende?

Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme, pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es felicidad lo que amanece?

Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?

Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y, pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
"Estaba justamente pensando en ir a verte.
" Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?

Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad lo que no se vende?


Gabriel Celaya 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sensible a idioteces


Qué sabés? ¿Qué podés saber, vos? Estás ahí en tu pieza, viviendo y cocinando y leyendo la enciclopedia autodidáctica, y de noche vas al circo, y entonces te parece que solamente estás ahí en donde estás. ¿Nunca te fijaste en los picaportes de las puertas, en los botones de metal, en los pedacitos de vidrio?
-Sí, a veces me fijo -dijo Talita.
-Sí te fijaras bien verías que por todos lados, donde menos se sospecha, hay imágenes que copian todos tus movimientos. Yo soy muy sensible a esas idioteces, creeme.
                                           (Cap. 41)Rayuela- Julio Cortázar-


Kiyo Tanaka



      ...Y si hablamos de las cucharas brillantes. De ambos lados de una cuchara. La parte convexa sigue siendo mi favorita, nunca me puedo resistir, y cuando menos informal es la mesa donde me siento y más reluce el acero, más me divierto con el reflejo y la distorsión de mi rostro que aparece boca arriba, con la cabeza colgando, con aspecto de globo y una gran nariz. Lastima que en esos momentos generalmente haya que fingir decoro y sólo puedo aprovechar cualquier despistea mi alrededor para atender esta bendita idiotez, que(entre otras muchas) siempre me hace sonreír.
                                                                                                                                            Eva

martes, 4 de diciembre de 2012

El romanticismo

Jean Deville 1867-1953

Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo...
Qué otra cosa le vas a regalar.
Karmelo C. Iribarren



Otra ciudad, otra vida (Huacanamo)

lunes, 3 de diciembre de 2012

Mamá

Por el domingo , por lo buena que te sale la paella y la Fideuá , por la tarde que pasamos de risas y confidencias, por lo guapa y graciosa que eres, porque siempre serás la niña más pequeña de la familia, porque eres única, por todo lo que te queremos.


Ella , Pepita Campos

domingo, 2 de diciembre de 2012

Sólo deseo lo que tengo

Romeo and Juliet (detail)  Frank Dicksee




"Ni Melibea ni la inteligente y apasionada Eloisa fueron afortunadas con sus compañeros. Julieta si lo fue, y eligió a un muchacho digno de su amor. Es ella la que pronunció la frase que a las otras les hubiera gustado pronunciar: Sólo deseo lo que tengo. Esa frase resume el amor alegría. El amor pasión quiere lo que no tiene, es un homenaje a la ausencia; no quiere calmarse, busca avecillas que desplumar. El amor alegría se complace con esa avecilla que desciende, y sólo vive para conservarla a su lado. Y si el mayor bien es ese otro insustituible, su vecindad, su presencia, la búsqueda de la verdad se transforma en querer lo que es bueno para él; y el deber, en deleite. Eso nos dice el amor: que al amar no sacrificamos nuestro ser, sino que lo realizamos.
(...)

Es lo que nos promete el amor: que será posible algo así. El amor es ese pájaro que se posa un momento en nuestro jardín imperfecto. ¿Como no ser feliz de que lo haga y no tener miedo al mismo tiempo de que se pueda marchar? Por eso nos hace hablar, porque todo a su lado está revestido de belleza y locura. Eso es el amor humano: preguntarnos por qué ese pájaro nos eligió a nosotros para quedarse en el mundo; y, en caso de haberse ido, donde estará ahora y por qué no regresa. Ninguna de esas preguntas tiene respuesta. El pájaro en el jardín pertenece al mundo de la fábula; lo que dejó al marcharse, al mundo real. Y los amantes se empeñan en que esos dos reinos continúen unidos.


Os ofrezco dos  párrafos del artículo  "El pájaro que se posa" firmado por el escritor Gustavo Martín Garzo.


http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/garzo/home.htm


sábado, 1 de diciembre de 2012

Para llegar al Cielo



Konstantin Razumov 1974


"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo; lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta del zapato. (...) "




Julio Córtazar
Rayuela, capítulo 36
fragmento

viernes, 30 de noviembre de 2012

Las golondrinas

Benjamin Williams Leader  1831 –  1923)


Las golondrinas alzan el vuelo,
rozan las mareas y se elevan en espiral
en la tibieza de la atmósfera.
No hablan con los humanos,
porque los humanos se quedan pegados a la tierra.

Las golondrinas no son libres.
Están condicionadas por la repetición de su órbitas geométricas.
Modifican ligeramente el ángulo de incidencia de su alas
para describir espirales cada vez más abiertas
con respecto a los claros de la superficie terrestre.

En resumen, no hay ninguna enseñanza que extraer de las golondrinas.
A veces volvíamos juntos en coche,
sobre la llanura inmensa el sol poniente era enorme y rojo.

De repente, un rápido vuelo de golondrinas rayaba su superficie,
entonces tú te estremecías,
tus manos se crispaban sobre el volante forrado de piel.
Tantas cosas podían separarnos en esa época.



Michel Houellebecq,
Las Golondrinas
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