Mostrando entradas con la etiqueta Homenajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Homenajes. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de junio de 2020

Renacimiento

Narciso era un hermoso joven que todos los días iba a contemplar su propia belleza en un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que un día cayó dentro y murió ahogado. En ese lugar nació una flor, a la que llamaron "Narciso"...

Cuando Narciso murió, llegaron las Oréades (diosas del bosque) y vieron al lago transformado, de un lago de agua dulce que era, en un cántaro de lágrimas saladas.

-¿Por qué lloras? Le preguntaron las Oréades. 

-Lloro por Narciso. Respondió el lago.

-¡Ah! ¡No nos asombra que llores por Narciso! -Prosiguieron ellas- Al fin y al cabo, a pesar de que nosotras siempre corríamos tras él por el bosque, tú eras el único que tenía la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.

-¿Pero Narciso era bello? Preguntó el lago.

-¡Quién si no tú podría saberlo! -Respondieron sorprendidas las Oréades- En definitiva, era en tus márgenes donde él se inclinaba para contemplarse todos los días.

El lago permaneció en silencio unos instantes. Y finalmente dijo: 

-Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que fuera bello. Lloro por Narciso porque cada vez que él se inclinaba sobre mis márgenes yo podía ver, en el fondo de sus ojos, mi propia belleza reflejada.

Oscar Wilde


"Un ojo ve, el otro siente."

Paul Klee


Algunas veces la vida te detiene. Hace justo un año que fui yo la elegida. 

Desde siempre, y más en estos días trágicos en que todavía vivimos experiencias de este tipo, y mucho más graves que se han cruzado en la mayoría de las personas. Con sinceridad, nunca esperé pasar por algo semejante, pero sólo con el tiempo, cuando se ha apagado el ruido y todo ha vuelto a la normalidad me encuentro preparada para reflexionar, entender y compartir.


Max ya tenía dueña mucho antes de nacer, Jorge se había comprometido con una compañera de trabajo y ella (amante de los animales) lo esperaba con los brazos abiertos. Como sucede en algunas culturas ancestrales con los matrimonios concertados.

Nosotros incumplimos esa promesa. Una conexión demasiado valiosa había surgido de la nada y sin esperarla, se presentó como ocurre con las mejores cosas de la vida. Era un mensaje tan evidente que era imposible no escucharlo.


Mis manos ayudaron a venir a este mundo a un pequeño cuerpecito que al contrario que sus hermanitos, quedó atrapado al nacer. Seguramente por la pasión excesiva con la que llegaba a esta vida.

Soplé en su diminuta boca para inflar sus pulmones de aire, y como ocurre en algún cuento,  sus ojos se abrieron atravesando los míos y creando un vínculo mágico e indestructible. Sus pequeñas patas se apoyaron en mí con la familiaridad de haberlo hecho toda la eternidad. Su naturaleza le hacía único entre millones. Salvaje e imposible de domesticar. Un corazón con capacidad para amar hasta el infinito, sufrir los dramas más intensos con nuestras ausencias y las demostraciones de amor más efusivas y felices con nuestros regresos. Tanta sinceridad y pureza lo convirtió por méritos propios en un miembro destacado e imprescindible de nuestro hogar y en nuestra vida para siempre. Había aprendido el lenguaje universal de la sonrisa y verlo sonreír superaba cualquier experiencia extraordinaria.






Ese ser único que nos regaló historias inolvidables, se puso malito una noche terrible de mayo y aunque lo llevamos con urgencia a la clínica de guardia, no pudieron hacer nada por él. Se despidió con un beso y se fue llevándose su alegría y sus largas uñas imposibles de cortar. Aunque yo no lo podía creer, desapareció como el paisaje en la noche, dejando el hogar en silencio después de muchos años.

Fue una perdida tan inesperada y dolorosa que nos sumió en una tristeza muy difícil de describir. El cielo me pesaba y un llanto torrencial, imposible de contener llegó para quedarse. Así pasé los días siguientes. Sumida en un mar de lágrimas. 


Morí por dentro aquella noche. Estaba tan lejos de mi cuerpo y lloré con tanto desconsuelo, que en la mañana del lunes cuando por la mañana sequé mi rostro después de lavarme, percibí que mi ojo izquierdo no tenía visión.  La bruma había cubierto la mitad de mi Amazonia particular, transformando por completo mi paisaje.





Mi espíritu en aquel momento tan vencido solo fui capaz de avisar a Jorge, ni me puse alerta. Si lo hizo el oftalmólogo después de una minuciosa revisión, el diagnóstico era claro, un desprendimiento de retina.

Nunca con anterioridad, había padecido problemas graves de salud, pero esta vez, por la urgencia con la que todo se dispuso para la operación indicaba que un me enfrentaba a un verdadero obstáculo. Estaba en juego el futuro de mi visión.

Siempre he pensado que muchas de las enfermedades están directamente relacionadas con las emociones. Yo que siempre tuve miedo de las agujas, la sangre, y en un sitio tan sensible como el ojo. Pero ese día no sentía temor porque habitaba en otro lugar. Vivía dentro de una irrealidad.
 Cuando me anestesiaron me aferré  a sus pequeñas patas que no se separaron de mí hasta que no terminó todo, y comenzó el largo camino de la recuperación.

Para quién no lo conozca, entre los que yo me incluía hasta ese momento, el postoperatorio de una vitrectomía no es nada corriente. La cabeza está condenada a permanecer en una incómoda posición hacia abajo durante el período aproximado de un mes. Y así comencé un largo mes de oscuridad, recuperación y duelo. Por fortuna el ojo derecho se conservaba en perfecto estado y me mantenía en contacto aunque de forma extraña con el mundo.


Yo estaba profundamente enamorada, y lo continúo estando, de esos ojos que me hablaban siempre de amor y de esa alegría mágica que reinaba siempre en nuestro hogar. Pero el viento cambió de golpe una noche y esa mirada desapareció. Y yo temía que ya nada sería igual.
Le di muchas vueltas a mis pensamientos. Viví sensaciones muy ajenas a mí. Confusión, silencio, miedo. Mi futuro se transformó en algo incierto y frágil.

 Nadie me garantizaba cuánta visión recuperaría después de aquel mes. 
Sentía como si alguien hubiese arrojado una bomba en mitad de nuestra hermosa vida y necesitaríamos  mucho tiempo para reconstruir lo que teníamos.
Con los días comencé a darme cuenta de que ese periodo de reposo era absolutamente necesario para  sanar mis heridas, las físicas y la del alma. Empecé por prestar mucha más atención a lo que me rodeaba . A apreciar el verdadero valor de lo que me sostiene. La historia de amor tan extraordinaria donde siempre he vivido. Jorge y mis hijas, que sufrieron tanto por Max y por mí, y me apoyaron con todos los cuidados. Mi familia que lo padeció con su preocupación e impotencia, y la dulzura y tranquilidad de Nerón que no se  separó de mi lado desde ese largo verano, en todos y cada uno de ellos encontré siempre  un "Estoy aquí". Gracias a todos y cada uno de ellos se fue tejiendo día a día de nuevo la  capacidad de resiliencia que siempre me ha salvado en mitad de la adversidad.

En pocos días adentrándome en la oscuridad me vi más que nunca a mí misma . Encontré que hasta ahí, en esa noche tan larga, residía una belleza inexplicable. Con los ojos cerrados me aventuré en las profundidades del espacio, viajé por galaxias, estrellas y nebulosas de colores fascinantes, donde nunca antes había estado. Mi imaginación reunió y disfrutó de recuerdos visuales que sirvieron de medicina.

Después de muchos sueños llenos de mensajes y un tiempo necesario, dije adiós por primera vez a la tristeza. Entendí que la existencia no es eterna pero sí el amor.
Max se fue de este mundo muy amado y regaló amor para toda la eternidad. Hay que vencer la melancolía y convertirla en fortaleza. No se puede conquistar aquello a lo que no eres capaz de enfrentarte.

Mi ojo fue recuperando la visión, ahora lo quiero mucho más, es otro campeón y como dice mi maravilloso oftalmólogo,"milagrosamente". Ahora con mi vista recuperada va de la mano también mi espíritu.

Mis sueños a los que hago tanto caso me indican que todo va a estar bien. En un sueño veo una mariposa. Al despertarme busco el significado. La muerte necesita respuestas y yo en aquel momento no las encontraba.

Ahora me contesta:
"Por varios siglos, para las religiones antiguas la mariposa es la metáfora perfecta que personifica la resurrección y la vida eterna. Su increíble habilidad de transformarse se asocia con la vida mas allá de la muerte, ya que ellas resurgen después de haber estado encerradas en sus crisálidas por un largo tiempo. Su apariencia vivaz y perfecta es un emblema al nacimiento de la valentía y una conexión con el punto álgido de la existencia".

Mensaje recibido.


En mi corazón viven hoy algunos de mis amores, ahora ya puedo hablar de ellos porque ha regresado la paz. Alguna noche tengo la fortuna de recibir alguna visita. El amor es capaz de atravesar océanos de tiempo y espacio, y manifestarse de muchas formas y maneras. Sólo hay que estar atenta a las señales y sintonizar.

Una pista
Mi mirada sigue esta tarde  la evolución de las nubes en el cielo y el vuelo de una bandada de pájaros que regresan a sus árboles en la espectacular puesta de sol de este nuevo verano, y yo sólo siento un enorme agradecimiento. La oscuridad me ha hecho apreciar mucho más la vista. Ahora mis ojos admiran y abrazan la vida como nunca.

martes, 18 de diciembre de 2018

Ángela


Cuando por fin los ojos se habituaron a la penumbra,
 el mudo discurso de la piedra historiada,
 accesible, como tal, 
de forma inmediata a la vista y a la fantasía de cualquiera,
 me deslumbró de golpe sumergiéndome en una visión 
que aún hoy mi lengua apenas logra expresar.

El nombre de la rosa de Umberto Eco 

Mi pequeña cumple un año más y yo sólo siento un profundo agradecimiento imposible de expresar con palabras. Por lo vivido junto a ella, que es apasionada, extremadamente emocional, divertida, juguetona, cariñosa, rara, genial, atenta a las señales. Me ha dado tantos momentos inolvidables y he aprendido tanto a su lado, que deseo y espero vivir cien años (por lo menos) para estar siempre juntas.
James Joyce escribió "Tú eres mi amor. Me tienes completamemte en tu poder. Sé y siento que si en el futuro escribo algo bueno y noble debo hacerlo sólo oyendo las puertas de tu corazón. Me gustaría que mi vida transcurriera siempre a tu lado, hasta que nos convirtamos en un mismo ser que morirá cuando llegue el momento."

Nada puedo añadir.

martes, 7 de marzo de 2017

Recuerda este día



Lleva el pelo recogido en una toalla blanca, sólo un rizo rebelde y 
húmedo se libra y abraza su cuello. Su mirada y esa sonrisa con el brillo que sólo infiltra el amor. 
Las horas, la distancia y una pantalla nos separan pero cuando aproxima sus labios para darnos uno de sus cálidos besos, todas las barreras se deshacen como el hielo al que se le aproxima una llama, y entonces por kilómetros de distancia y por extraño que parezca, la siento aquí, justo a mi lado. 


-¿A que no adivinas lo que encontré ayer por casualidad? Acerca su móvil para que vea la fotografía.






 Está tomada en una galería de Nueva York. Lleva por nombre Dutescoart y a través de la ventana se aprecian las imágenes de los caballos salvajes de Sable Island. 

-Pero, ¿qué me dices? Le contesto entusiasmada. ¿Te das cuenta que esto es una señal?
Sonríe con mis ocurrencias, pero se que en verdad lo siente.


Estos animales, al igual que algunas frases, canciones, artistas, escritores, películas que compartimos en casa forman parte del lenguaje íntimo del hogar y con el tiempo de la historia familiar. Todos ellos un día llegaron a casa y no de paso. Quizá porque desde que los descubrimos, sentimos juntos la misma atracción inexplicable. Será por el sentido de libertad, el sentimiento de manada, el cabello suelto al viento, el amor por el mar. Todo eso y mucho más evocan esos retratos. Nuestro sentido de familia, casi animal se reflejaba en aquellas imágenes que este fotógrafo había capturado con infinita pericia, paciencia y belleza.
 Hasta  por mi último cumpleaños recibí como regaló una composición fotográfica con mi rostro junto a ellos. Y ahora la casualidad o el destino los regresa a casa desde la otra orilla del océano.
Cuando inauguré mi blog tomé la decisión de compartir contenidos que fueran significativos. Y este era perfecto. El título fue sencillo y vino sólo, Belleza en estado puro y ahí en ese post una mañana de domingo apareció el primer comentario de Moncollage. Lo escribía una mujer desconocida hasta ese día, su nombre Clarissa y lo hacía desde Chile, y yo no sabía entonces que la suerte y el viento la habían llevado hasta mí para que su magisterio, su bondad, sus sabios consejos y su amistad, enriquecieran mis horas. Ahora entiendo con el tiempo que su presencia desde la distancia fue como el vuelo de un ángel. 
Es tan curiosa la vida, no deja nunca de sorprenderme. Una imagen y los recuerdos de ese momento en el tiempo regresan. Los caballos salvajes de Sable Island y la mente asocia ideas, nombres y pienso en ella. 
Me pregunta porque no escribo hace tiempo. Estoy segura que esa respuesta como tantas otras sólo ella la conoce. 
Entonces el nuevo día me trae nuevas noticias e imágenes llenas de belleza, una de ellas Eva junto a un cuadro de Hopper. La imagen me gusta y me dice tanto. 
Lleva una trenza que ahora no le hago yo, otra de las cosas que ha aprendido desde su 
independencia. Viene a mi mente de forma inmediata un cuadro de Gary Morrow que tengo precisamente guardado aquí. ¿Otra casualidad?
Contempla un cuadro de Hopper, un autor que con el tiempo me fascina por todo lo que trasmite, soledad, independencia, reflexión. Hace tiempo que no comparto, este es sin duda uno de esos autores que sería bonito traer hasta aquí.
Creo que estarás satisfecha Clarissa, el mensaje ha llegado, ha atravesado el firmamento y ha caído en las manos adecuadas. He entendido. Te saliste con la tuya, volviste para darme otra lección, pero se paciente. Te extraño.

viernes, 17 de octubre de 2014

Sinfonía de Otoño

The Journey Elizabeth Shippen Green (1871–1954)



Todos hablaban en voz baja, mientras su rostro dormido gritaba de ella con más intensidad que nunca.
Allí tras el cristal se apreciaban con claridad concavidades y ángulos conocidos, familiares. Tan intensamente que en algunos momentos me hicieron estremecer. 
Allí en ese frío lugar donde se yace fuera de toda dimensión corporal y suspendidas en el aire aparecían desnudas las emociones puras, las palabras y muchas escenas de vida. 
Y quedaron lejanas, paisajes, voces de otro tiempo vivido que llegaron y me asaltaron sin pedir permiso.
Mari descansó por fin después de un largo y pedregoso camino y hoy se merece mi recuerdo y mucho más.
Emprendió un viaje, con billete reservado desde hacía tiempo,  en zona de fumador, donde la puede acompañar para siempre su viejo e inseparable pitillo humeante.
Parecía sola, pero yo tuve la certeza ese día que ya no lo estaba. Permanecen a tu lado tantos rostros que me acompañaron, tan queridos y ahora invisibles a los ojos pero siempre presentes.
Los que estuvimos junto a ella en la despedida besamos su rostro por última vez y  la contemplamos con la tristeza y el respeto que impone la muerte.
 Es curioso, ella que siempre prefirió vivir a la sombra, este día llegado del destino la convirtió por unas horas en protagonista.
Y la memoria de infancia regresó y me encontró en las horas de obligada siesta en una habitación con mis hermanos,  siempre a nuestro lado, cariñosa, juguetona, natural, con ese aire indómito que la hacia diferente a los demás. Sus cosquillas en la espalda, (con diferencia), mis preferidas como sus fideos con hierbabuena. 
No tenía que hacer nada especial para que la quisiéramos tanto, sólo existir, nos gustaba así tal y como era,  joven, rebelde, limpia, con su pelo corto de una negrura eterna, alejada de todo tipo de vanidad, sin maquillaje. La adolescente que nunca crece a los ojos de un niño y esa rebeldía la coloca en el peldaño de medalla de oro entre todas las tías de nuestra infancia. 
 Su bondad y ese inmenso amor que no precisa de palabras para expresarse. 
Hoy por fin junto a esta luz dorada de este atardecer me lanzo a extraer de nuevo mis pensamientos.
Intentando aprender a desentrañar ese gran misterio que se esconde detrás de esa luz que tantas veces he visto atrapada entre la espuma de las olas o cuando la veo aparecer detrás del horizonte,  quizás allí resida la explicación a lo inexplicable.
 Quiero apartar esa gruesa manta de tristeza que ha cubierto su imagen en los últimos años de vida.
Quiero darle la despedida que merece. No con amargura, por eso elijo, para que aparezca otra vez ante mis ojos tan pura y auténtica como la conocimos y empiezo a entender que la vida sigue para los que quedamos tan intensa y delicada como siempre.
Decido quedarme y me quedo con los más bellos recuerdos,  hubo tantos. 
Decido no olvidar lo que la he querido, su grandeza escondida y todo lo hermoso que había en ella.
Eva

(Dedicado a la memoria de Mª Carmen Campos Girbes)


domingo, 25 de mayo de 2014

Primer año de Alicia


La benjamina de la familia cumple hoy su primer año y hay que celebrarlo.
Pocas cosas resultan tan fascinantes como reconocer el milagro de la vida en la mirada de un bebé, descubrir con nueva ilusión cada cambio, una nueva iniciación, una nueva aventura, una nueva vida.
 Como nacen los dientes, el pelo, los primeros pasos, las primeras palabras, y en cada uno de esos momentos te rindes, te conmueves, y entiendes que justo acabas de encontrar la conexión profunda y sincera con el origen del amor.

lunes, 12 de mayo de 2014

Desde las alturas


Esta foto fue capturada por mi padre desde la terraza una mañana de verano del año 1984. La he encontrado en un álbum  por casualidad, buscando otra imagen. Confieso que nunca antes de este momento me había detenido a contemplar detenidamente y hoy me ha conmovido.
Reconozco esas dos pequeñas figuras que salen del agua, somos Jorge y yo cuando todos nos veían como novios. 
Desde que nos conocemos compartimos la misma pasión por el mar.  Nadar en las primeras horas del día cuando todo está en calma y el agua parece que te acoge más clara y fresca. Pequeños peces nos rodean con curiosidad, algunos hasta nos besan. Los cangrejos de esconden. Las gaviotas se acercan buscando su comida. Puedes ver de cerca la blancura de su vuelo. Si te acuestas y abres los ojos... la inmensidad.
 Después de una hora sumergido y balanceado uno se siente renovado y feliz, por eso cuando llega el verano intentamos aprovechar cualquier oportunidad y no perder esa costumbre. 
Lo curioso ha sido comprobar como alguien ha subido muy temprano a la azotea, con su pequeña e inseparable "camareta", a capturar y  disfrutar de nuestra felicidad que es la suya. Entiendo porqué nunca me siento sola. 
Ha conseguido hacer inmortal ese momento que ahora puedo ver a través de sus ojos verdes.


¿Es un defecto ser feliz? Lo he pensado muchas veces. Ahora sigo haciéndolo a menudo. Incluso a veces he dicho que quienes son capaces de ser felices son también malvados y estúpidos. Pero de vez en cuando también he pensado que ser feliz no es un defecto, sino una muestra de inteligencia.
Cuando mi hijita Rüya y yo vamos a bañarnos al mar soy el hombre más feliz del mundo. ¿Qué puede pretender de la vida el hombre más feliz del mundo? Seguir siéndolo, por supuesto. Y uno comprende que para conseguirlo debe hacer siempre las mismas cosas. Así que nosotros hacemos siempre lo mismo.


Orhan Pamuk (Estambul, 1952) perteneciente al libro "Otros colores".

lunes, 5 de mayo de 2014

Clarissa


Cuando el tiempo ya es ido

Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna
como a la casa de la infancia, a algunos
días, rostros, sucesos que supieron
recorrer el camino de nuestro corazón.
Vuelven de nuevo los cansados pasos
cada vez más sencillos y más lentos,
al mismo día, el mismo amigo, el mismo
viejo sol. Y queremos contar la maravilla
ciega para los otros, a nuestros ojos clara,
en donde la memoria ha detenido
como un pintor, un gesto de la mano,
una sonrisa, un modo breve de saludar.
Pues poco a poco el mundo se vuelve impenetrable,
los ojos no comprenden, la mano ya no toca
el alimento innombrable, lo real.
Fina García Marruz



David Brayne


Cuando menos lo esperaba he recibido la noticia de la muerte de mi querida Clarissa.
 Hacía un año que había interrumpido su blog, Con Claridad, y los que la seguimos lo entendimos como pausa temporal.  Ando desde entonces extraviada, intentando asimilar.

 Esperaba su regreso y creo que lo haré por mucho tiempo.
 Su perdida me ha afectado profundamente como estoy segura que debe haberles ocurrido a todos los que recibimos el valioso regalo de su amistad.
Es curioso: desconocer el color de unos ojos, de un pelo y estar segura del destello y la enorme calidez de una mirada.
Pronto entendí que no era una persona común. 
Poseía los dones que más valoro en un ser humano: sabiduría, ternura, sencillez, calidez, humanidad. 
Siempre he pensado que cada una de las personas que pasan por nuestra vida, en mayor o menor medida,  cuando un día desaparecen nos dejan algo esencial. Pero algunas tienen una virtud que las distingue del resto,   junto a ellas nunca paras de crecer. 
Con Clarissa he sentido algo mucho más poderoso que la presencia física, a través de sus palabras fue llegando poco a poco al fondo de mi corazón. 
 A ella le debo ante todo la fuerza de su impulso,  perder el miedo que me provocaba escribir, hacer públicos mis pensamientos.
Jugábamos a compartir un té en la distancia. Temuco dejó de ser un lugar desconocido en el mundo. Hablábamos de lugares distintos y comunes, de poesía.
  Me iniciaba y sugería lecturas y autores, pintores, música... Y yo disfrutaba del privilegio y la grandeza de su magisterio cada día, corregía mis errores, se alegraba de mis aciertos, llenaba de luz cada oscuridad, y todo lo hacía siempre con una infinita delicadeza. Allí estaba siempre dispuesta a compartir, aconsejar, aliviar y yo sentía que nuestras almas sondeaban idénticos abismos.
 Mientras yo intentaba dormir en mitad de una cálida noche de verano ella me hablaba de la intensidad del frío y el viento, y así soñando con esas lejanas y frías tierras me dormía como cuando era una niña.
Si era yo la que describía el sonido y la fuerza del viento tras los cristales me reconfortaba leer sobre la belleza de las flores y disfrutaba contemplando las imágenes que siempre elegía con un gusto exquisito. 
La luna iba cada noche hasta Chile y después regresaba hasta aquí para que ambas la admiráramos. 
Las nubes nos visitaban, se fundían, se evaporaban y ahora curiosamente siento que la sostienen. 
 Me gusta pensar que desde allí nos observa.  
A su blog, y a sus mensajes privados y públicos que guardo como un tesoro, continuaré acudiendo a resolver las incógnitas y en busca de las valiosas respuestas que por todas partes nos ha dejado. 
Querida amiga, gracias por tanto. Hoy más que nunca entendí verdaderamente el significado de la frase que inicia tu blog:

"Nadie enciende una luz, para después cubrirla" Lucas 8:13

He rescatado el último mensaje que recibí de ella pocos días antes de fallecer y que ahora hago mío y lanzo para que el viento lo lleve a su dueña donde quiera que se encuentre:

"Gracias por tu amistad y todo el amor que compartes tan generosamente.
Que la bendición de Dios Todopoderoso te acompañe en todo momento y también a tu familia"


Un gran abrazo 


Desde que inicié este misterioso y fascinante mundo blogger he tenido la suerte de conocer blogs (personas) muy interesantes que con el tiempo se han hecho necesarias en mis lecturas diarias. Hoy quiero dedicar este post a algunas de esas almas que  en mi camino se han vuelto imprescindibles por todo lo que me hacen crecer: Francisco Méndez, Inma Valderas, Enrique de la Peña, Ilona,  Ana Domínguez y por supuesto a mis queridos hermanos.  Gracias. 

jueves, 13 de marzo de 2014

Mis pasteles

Morgan Weistling


Cocinar tiene mucho que ver con preparar ideas, trabajar con ellas. La pastelería es distinta. Parece esconder el dulce encanto de la vida,  la recompensa.
Cuando la temperatura y el tiempo son las adecuadas. El horno consigue una alquimia especial e irreversible.
 Así como a sus pasteles veo hoy a mi pequeña hija mayor.
Estos últimos meses llenos de cambios importantes en su vida la han transformado. La aventura del matrimonio, la separación de su hermana o sus nuevos retos profesionales han hecho de ella toda una mujer.
En los hijos depositas todos los ingredientes naturales de tu corazón, después la vida se encarga de añadir otros. De esta mezcla y sólo con el calor del amor se produce el milagro. 
 La dificultad mayor, sin duda, calcular las medidas, las proporciones. Es tan peligroso no llegar como pasarse.
En tardes como las del último mes alejada de mi querido blog me he sumergido y he explorado otro espacio fascinante donde también se comparte. 
Tenía todos los ingredientes que pueden fascinar a un niño: caramelo, huevos, harina, levadura, mantequilla, chocolate.., y quemaduras en los dedos. Sigo no-aprendiendo lecciones.

Me faltan años de entrenamiento para  llegar a ser una buena pastelera.  Tiene su lógica: La cocina me apasiona, nunca me molestó improvisar un plato ni experimentar una nueva receta, pero con la repostería es distinto. Dice mi hija Ángela  que en la pastelería no hay  lugar para la improvisación, o utilizas las proporciones exactas, o el resultado nunca será el esperado. 
Ahí reside la dificultad,  en la exactitud de las medidas.
Nunca fui capaz de controlar ese espacio. La naturaleza me impide medir, controlar, calcular, administrar.... funciono mejor con la improvisación, la vida salvaje, el desconcierto, la intuición.
Aunque intenté  romper esa norma muchas veces,  el resultado siempre resultó forzado y falso. 
Mis últimas tardes con Ángela preparando nuevas recetas para su clase de repostería, lo confirman. Con el propósito no basta. 
Las horas se llenaran de fragancias dulces, miradas inquisidoras de mi maestra,  seguidas de las inevitables risas provocadas por mis desastres.
-"Deja de improvisar" me ha repetido muchas veces en los últimos días. 
-Aquí no hay lugar para tus experimentos.
-Pero, ¿no ves que así te vas a quemar?,
-¿Qué haces mama?
- Deja eso, no toques.
Ninguna de sus preguntas-reproche- llamadas de atención han podido evitar que me quemara con el azúcar, y que las bambollas hayan tatuado mis manos (creí que se quedaban para siempre). 
Tampoco que el techo de la casita de bizcocho no resistiera el peso de la "excesiva"cantidad  de nata y se derrumbara ante los ojos de todos aquella tarde. 
Ni que perdiera el entusiasmo.

Desde la otra casita, la de galleta y caramelo he observado el movimiento de sus manos  y escuchado sus palabras con atención.
 Por fin la siento libre, tal como la soñé, consciente de su propia vida. No ha perdido su mejor virtud, la inocencia, pero ahora la acompaña de una nueva, recién estrenada, confianza.
Siento que algunas recetas, las más importantes de la vida, cuyo origen se pierde con el tiempo, tienen mucho que ver con estas.
 Trato de recordar mi primer proyecto compartido. Sólo sería capaz de recordar algunos de los ingredientes y las cantidades exactas, imposible. Con seguridad generosas: Amor, entusiasmo, pasión, deseo, ternura, un poco de miedo, inexperiencia, intuición, sueños.... (posiblemente me olvido de alguna). Como mis platos favoritos, únicos, dependen de tantos factores. Nunca podría repetirlo igual.
Dos años después lo intenté de nuevo, compartí el proyecto con la misma persona,  utilizamos los mismos ingredientes, también con generosidad.  Los mismos...?  Olvidamos seguro alguno, olvidamos el miedo,  la inexperiencia, pero en otros donde la etiqueta del envase indicaba sueños capturados, espolvoreamos sin leer la advertencia que venía con letra pequeña y recomendaba utilizar con precaución. Añadimos una pizca de aventura. El resultado, igual de maravilloso, esta vez en el ingrediente secreto que actuó de levadura duplicamos la proporción , después el calor no cesó durante toda la transformación.
 Ahora concluida, nos llena de orgullo contemplar la obra,  tenemos que contener con mucho esfuerzo la tentación de comérnosla.

El horno ha pasado muchas tardes funcionando. Max desde una silla en alto ha observado con atención cada uno de nuestros movimientos con una mezcla de curiosidad y admiración. Su mirada me habla, creo que acaba de descubrir su verdadera vocación. No puedo evitar imaginarlo como un gran Chef. No puedo desperdiciar esta intensa inspiración. Así lo dibujaré en mi futuro Collage.
Ángela fue sacando bandejas de galletas perfectas, con una manga pastelera comenzó a decorarlas con un glaseado blanco. Observar como dibujaba con habilidad pequeños corazones, estrellas y escuchar sus confidencias ha sido mi mejor satisfacción en estas últimas tardes de invierno, justo lo que necesitaba para no alargar el tiempo de la espera. El momento del reencuentro, (se acercaba el día del regreso de Eva).
 Compartimos el mismo sueño del abrazo.
 Aunque la ventana de caramelo y galleta de mi casita terminará la última tarde como acompañamiento de taza de té.
 Mi gran obra ha salido deliciosa.
Eva


Aquí puedes visitar la obra de Morgan Weistling

jueves, 23 de enero de 2014

50 años

                                                                    ¡Qué bien!
-Las manos en los bolsillos ya-
¡Qué gusto!
 Eternas variedades se ofrecen , repetidas,
el alma transplantada a nueva escena.
La ciudad vira, flota, se desancla.
¿El mundo va por mar? ¿Dios es marino?
El momento me lleva,
¿en barco, en coche, en tren, en aeroplano?,
-todo corre, retiembla, gira, vuela-
a mil puertos, a mil parques, a mil montañas y a mil ciudades nuevas.
Desde el balcón  de par en par, 
¡que perspectivas  de eternidad alterna!
Juan Ramón Jiménez




 Los cincuenta han llegado puntuales. 
Me preparo para este segundo tiempo,
en el intenso e interesante partido de la vida. 
Me siento en forma, no me rindo, sigo intentándolo.
 Presiento que voy a recibir mucho amor.
Aquí tenéis mis besos.
Algunas señales han llegado en forma de vídeo desde muy lejos.
Aviso:
NO QUIERO PERDERME NADA

sábado, 21 de diciembre de 2013

Principito Nerón

Dicen que los perros sueñan en blanco y negro...
- ¿es eso verdad, Nerón?
 
-Mira dentro de mis ojos y encontrarás la respuesta.
 
-Ahora comprendo a Ali Babá  cuando se adentró en aquella cueva.
 
-¿Te gusta lo que ves?
 
 -¡Esto es fascinante!

-Aquí se reflejan colores y brillos  aún por descubrir.
  No consigo ponerles nombre.
 
-Son tan extraños y
algunos tan intensos que parecen capaces de reír.
 

 
Recuerdas aquel libro donde leíste:
" La realidad no es lo mismo que la verdad. La realidad son sólo detalles."

 -Debes aprender una vez más a no dejarte engañar por las apariencias.
 
-¿Has encontrado lo que venías buscando?
 
 
-Gracias por los consejos y  la alegría, mi pequeño Príncipe.
 
 
 

Principito Nerón

 
 

Toda la gente tiene estrellas, pero no son las mismas.

 Para quienes viajan, las estrellas son guías.

Para otros no son más que pequeñas luces.

Para otros que son sabios ellas son problemas.

Para el hombre de negocios significaban riqueza.
Pero todas esas estrellas son silenciosas. Tú, sólo tú,
tendrás estrellas como no tiene nadie...
En una de esas estrellas viviré. En una de ellas reiré.
Y, cuando contemples el cielo por la noche,
será como si todas las estrellas estuvieran riendo...
Tú sólo tú, ¡tendrás estrellas capaces de reír!
 
Antoine  Saint-Exupéry
 
 

 

jueves, 19 de diciembre de 2013

Angela

 
19 de Diciembre de 1986.
  
Todavía incrédula intentaba entender el milagro de la vida.
27 años después continúo buscando las respuestas.
  A ese misterio con los años  le voy poniendo nombres.
Es muy difícil definirlo... porque
es el rostro del amor.
 
 

Primera foto juntas



Cuando abrazo tu cara de jazmín y canela para hacerte sonreír, mi niñito querido,
comprendo la dicha que se extiende por el cielo
límpido de la mañana
y comprendo la delicia con que la brisa de verano envuelve mi cuerpo
y comprendo también la danza del trigal al mediodía:

...cuando te abrazo para que sonrías, lo comprendo todo.
Rabindranath  Tagore
 

 
 
Y después de tanto sentimiento, llega la chispa desde la India con mucho amor
 
 
 
 
  
 

lunes, 16 de diciembre de 2013

Ana


Ana y Germán




Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:


"... Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada . Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así compartiendo la llama con todos la caverna se iluminó".



Uno de los discípulos preguntó a Hu-Song:


 
¿Qué nos enseña, maestro, este relato?


 
Y Hu-Song contestó : Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario la hace crecer.


Collage: Eva Ferrer


 


martes, 10 de diciembre de 2013

White Flag






"No se busca la felicidad, se encuentra.
Aparece cuando menos la esperábamos
y es huidiza, quebrantable, embaucadora.
Como la luz de las mañanas,
como el ruido del mar,
como el amor desordenado,
las hojas de los árboles
o el azul de los volcanes."
 
Ángeles Mastretta




 
""And when we meet
Which I'am sure we will "


 



 fuente
Collage:Eva Ferrer


 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...