jueves, 28 de febrero de 2013

Cuando la lluvia cae

Febrero se despide con lágrimas desde el cielo.
Regreso a casa, extraordinariamente mojada, el paraguas roto, el pelo a lo 
Michael Jackson (cuando cantaba en los Jackson Five ) y mientras me descalzo, 
me recibe una gran sonrisa y una cara de satisfacción que me mira desde
 el espejo. 


Frans Peter Verheyen


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.





             
                             



Fragmento poema La lluvia de Federico Garcia Lorca

miércoles, 27 de febrero de 2013

Valiosos mensajes


PJ Lynch


"Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.
Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas. 
Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el termino mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en vacío. 
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. 
Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.
Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma...
Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos para destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de tu vida. 
Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa qué es lo que tienes en la vida sino a quién tienes en la vida, y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir. 
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestoa a aceptar que los amigos cambian. 
Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo, haciendo cualquier cosa o simplemente nada, solo por el hecho de disfrutar su compañía.
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decirles a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.
Aprenderás que ls circunstancias y el también que nos rodea tiene influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queremos imitarlas para mejorar. 
Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser; y que el tiempo es corto.
Aprenderás que no importa a donde llegaste sino a donde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve.
Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlan y que ser flexibe no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada o frágil sea una situación: siempre existen dos lados.
Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias...
Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica. 
Descubrirás que algunas veces la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez, sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido, que con los años vívidos. 
Aprenderás que hay mcho más de tus padres en tí que lo que supones. 
Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes, y sería una tragedia que se lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.
Aprenderás que cuando sientas rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da derecho a ser cuel. 
Descubrirás que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo...
No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo. 
Aprenderás que con la misma severidad con la que juzgas, también serás juzgado y en algún momento ordenado.
Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que los arregles.
Aprenderás que el tiempo no es algo que puedes volver atrás, por lo tanto debes cultivar tu propio jardin y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.
Entonces y solo entonces, sabrás realmente lo que puedes soportar, que eres fuerte y que podrás ir, mucho más lejos, que cuando creías que no se podía más.
Es que realmente la vida vale más cuando tienes valor de enfrentarla".
 William Shakespeare


martes, 26 de febrero de 2013

El buen narrador



De vez en cuando, en cualquier profesión, aparece alguien distinto. Una fina linea lo distingue del resto, sin duda la dibuja la pasión con la que uno mira la vida. Podemos encontrarlo en cualquier lugar, desempeñando cualquier trabajo: Un panadero, un vendedor, un actor, un profesor, un periodista. Parecen igual a los demás, pero cuando los observas con atención y te detienes en los detalles, descubres ese toque único que convierte su trabajo diario en una pequeña obra de arte.
Eso le ocurre a este periodista: Carlos del 
Amor (hace honor a su apellido), cada noche en el telediario de TVE, en mitad de las noticias que sobrecogen, angustian o se repiten, aparece sus reportajes, y de repente en mi casa se produce el silencio. En pocos minutos, una lección de sensibilidad, de buen periodismo. Un enfoque distinto. Una pequeña obra de arte que siempre te conmueve. 
Ahora por fortuna se lanza a la aventura de escribir y los que le admiramos agradecemos esta noble iniciativa, la estábamos esperando. Nos regala un hermoso libro de relatos, una joya deliciosa que me tiene enamorada. 
En su gira de promoción elige la revista Hsmvalencia para una de sus primeras entrevistas y mi hija que trabaja allí como redactora, cumple uno de sus sueños.


Carlos del Amor en Valencia


lunes, 25 de febrero de 2013

El sendero de la verdad

Li Zijian


Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos.

Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, cuando llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro:

"Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad.

Me llamo Satyakama"

"Bendito seas -dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío? Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".

Contestó el niño:

"No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre".

Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida.

La lámpara iluminaba débilmente la puerta, y la madre estaba fuera, de pie en la sombra, esperando la vuelta de su hijo.


Lo cogió contra su pecho, lo besó en la cabeza y le preguntó qué le había dicho el Maestro.

"¿Cómo se llama mi padre? -dijo el niño- Porque me ha dicho el Señor Gautama que sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".

La mujer bajó los ojos y le habló dulcemente: "Cuando joven yo era pobre y conocí muchos amos. Sólo puedo decirte que tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".

Los primeros rayos del sol ardían en la copa de los árboles de la ermita del bosque. Los niños, aún mojado el revuelto pelo del baño de la mañana, estaban sentados ante su Maestro, bajo un árbol viejo.

Llegó Satyakan, le hizo una profunda reverencia al Maestro y se quedó de pie en silencio.

"Dime -le preguntó el Maestro- ¿Sabes ya de qué casta eres?"

"Señor -contestó Satyakama-, no sé. Mi madre me dijo: Yo conocí muchos amos cuando joven, y tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".

Entonces se levantó un rumor como el zumbido iracundo de las abejas hostigadas en su colmena. Y los estudiantes murmuraban entre dientes de la desvergonzada insolencia del niño sin padre.

Pero el Maestro Gautama se levantó, trajo al niño con sus brazos hasta su pecho, y le dijo:

"Tú eres el mejor de todos los brahmines, hijo mío; porque tienes la herencia más noble, que es de la verdad".
Rabindranat Tagore
(1861-1941)

domingo, 24 de febrero de 2013

Todo se transforma

Elisa


"Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma"



sábado, 23 de febrero de 2013

Las páginas del tiempo




Para cuándo, preguntaba ella, para cuándo.
Una vez por semana, Miguel Migliónico pasaba por allí.
La encontraba siempre en el zaguán, clavada a su sillón de
 mimbre, de cara a la calle, y doña Elvirita lo acosaba a preguntas
sobre el embarazo de su mujer:
- ¿Para cuándo?
Y Miguel repetía: para junio.
Blanca ropa, pelo blanco, siempre muy compuesta y peinada,
doña Elvirita irradiaba paz, señorío del tiempo, y
daba consejos:
-Tóquele la panza, que trae suerte.
-Que tome cerveza negra, o malta, para que dé buena leche.
-Hágale los gustos, todos los antojos, que si la mujer
se traga las ganas, sale la cría manchada.
Cada viernes, doña Elvirita esperaba la llegada de Miguel.
La piel, que le envolvía el cuerpo como un humo
rosado, traslucía el ramaje de las venitas alborotadas por la
curiosidad:
- Y la barriga, ¿la tiene en punta? Entonces, no falla:
será varón.
Soplaban fríos los vientos del sur, el otoño se estaba
yendo de las calles de Montevideo.
- Ya falta poco, ¿no?
Una tarde, Miguel pasó muy apurado:
-Dice el médico que es cuestión de horas. Hoy, o mañana.
Doña Elvirita abrió grandes los ojos:
- ¿Ya?
El viernes siguiente, el sillón de mimbre estaba vacío.
Doña Elvirita había muerto el 17 de junio de 1980, mientras
en casa de los Migliónico nacía un niño que se llamó
Martín.

 BOCAS DEL TIEMPO DE EDUARDO GALEANO. Ed. Siglo XXI

Acabo de recibir la triste noticia del fallecimiento de Juliet, alguien con el que hace años compartí un día inolvidable, ambos fuimos elegidos padrinos en el bautizo de querida sobrina Laura.
La vida sigue su curso y hoy se va un buen hombre.

Imagen:Ramón Casas (1866-1932)

viernes, 22 de febrero de 2013

Preparados para recibir


Laszlo Gal





"La Casa de Huéspedes"

Ser humano es como estar en una casa de huéspedes.
Cada mañana una nueva llegada.
Una alegría, una depresión, una maldad,
algunas percepciones momentáneas, que aparecen como visitantes inesperados.


Dales la bienvenida y atiéndelos a todos ellos,
incluso si llega un grupo de lamentos
que barren violentamente tu casa y la vacian de muebles.
Aún así, haz los debidos honores a cada invitado.
Quizá esté enseñando algo para tu regocijo.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia,
sal a buscarlos a la puerta riendo, e invítalos a entrar.
Estate agradecido a quien quiera que venga,
porque cada uno ha sido enviado como guía del más allá.


Rumi
(Sabio Persa del siglo XIII)

miércoles, 20 de febrero de 2013

Plegarias

                                   
Howard Pyle 1853-1911




            Canto al alma del guerrero

Que yo rece, no para ser preservado de los peligros,

sino para encararlos de frente.

Que yo no pida, de ninguna manera

el apaciguar de mi sufrimiento,

sino el coraje necesario para superarlo.

Que yo no cuente, de manera alguna,

con lo atajos en el campo de batalla de la vida,

sino con mi propia fuerza.

Que yo no implore, de manera alguna, con miedo, para ser salvado,

sino que tenga fe en la paciencia para conquistar mi libertad.

Concédeme no ser ingrato,

sabiendo que únicamente a tu sabiduría debo mis éxitos;

pero si sucumbo que el aprieto de tu mano me socorra.

 Rabindranath Tagore

martes, 19 de febrero de 2013

Carta a una hija


Tía en dificultades
¿Por qué tendremos una tía tan temerosa de caerse de espaldas? Hace años que la familia lucha para curarla de su obsesión, pero ha llegado la hora de confesar nuestro fracaso. Por más que hagamos, tía tiene miedo de caerse de espaldas; y su inocente manía nos afecta a todos, empezando por mi padre, que fraternalmente la acompaña a cualquier parte y va mirando el piso para que tía pueda caminar sin preocupaciones, mientras mi madre se esmera en barrer el patio varias veces al día, mis hermanas recogen las pelotas de tenis con que se divierten inocentemente en la terraza y mis primos borran toda huella imputable a los perros, gatos, tortugas y gallinas que proliferan en casa. Pero no sirve de nada, tía sólo se resuelve a cruzar las habitaciones después de un largo titubeo, interminables observaciones oculares y palabras destempladas a todo chico que ande por ahí en ese momento. Después se pone en marcha, apoyando primero un pie y moviéndolo como un boxeador en el cajón de resina, después el otro, trasladando el cuerpo en un desplazamiento que en nuestra infancia nos parecía majestuoso, y tardando varios minutos para ir de una puerta a otra. Es algo horrible.

Varias veces la familia ha procurado que mi tía explicara con alguna coherencia su temor a caerse de espaldas. En una ocasión fue recibida con un silencio que se hubiera podido cortar con guadaña; pero una noche, después de un vasito de hesperidina, tía condescendió a insinuar que si se caía de espaldas no podría volver a levantarse. A la elemental observación de que treinta y dos miembros de la familia estaban dispuestos a acudir en su auxilio, respondió con una mirada lánguida y dos palabras: «Lo mismo». Días después mi hermano el mayor me llamó por la noche a la cocina y me mostró una cucaracha caída de espaldas debajo de la pileta. Sin decirnos nada asistimos a su vana y larga lucha por enderezarse, mientras otras cucarachas, venciendo la intimidación de la luz, circulaban por el piso y pasaban rozando a la que yacia en posición decúbito dorsal. Nos fuimos a la cama con una marcada melancolía, y por una razón u otra nadie volvió a interrogar a tía; nos limitamos a aliviar en lo posible su miedo, acompañarla a todas partes, darle el brazo y comprarle cantidad de zapatos con suelas antideslizantes y otros dispositivos estabilizadores. La vida siguió así, y no era peor que otras vidas.
(Historias de Cronopios y de Famas) 
Julio Cortázar



Carl Larson



Mi querida Eva. La lectura de este cuento de Cortázar me ha hecho pensar mucho en ti. Seguro que adivinarás fácilmente el motivo. 
Desde que tuve la mala suerte de tropezar aquel día al salir de la bañera, me he convertido sin pretenderlo en constante motivo de preocupación. 
¿No te parece que el papel de madre me corresponde más a mí? 
Según tus palabras, mi natural estado soñador, (ese que envuelve mi vida la mayor parte del tiempo), me llevará inevitablemente a una caída o accidente fatal y sufres por ello antes de tiempo. Me adviertes que debo prestar atención al cruzar la calle, bajar escaleras, o salir del  baño con mayor prudencia.
¿No te parece que cuando no dejamos de preocuparnos por lo que "puede suceder" corremos el riesgo de sufrir más de la cuenta? 
 No sufras cariño, sólo te permito hacerlo cuando me veas en verdadero peligro: la falta de amor, de ilusión, de esperanza.Pero por fortuna para los que me rodeáis residen aquí, y no se cansan de mí. Juntas consiguen el milagro que me permite atravesar fronteras.
 Continua acompañándome en este refugio donde habito, si me ves andar sin mirar donde piso, es porqué confío siempre en las alas que me sostienen.
 Aquí está tan alto que sólo se puede entrar volando. El sol nos visita casi cada mañana, y a veces si te sientas a contraluz y te observo, puedo percibir el lenguaje secreto que oculta la vida. Lo mejor ya lo sabes, compartimos este lugar con un hombre al que le gusta mirar las estrellas, y tres fieles y verdaderos amigos capaces de tanto amor.
 Me gusta verte llegar cargada de cariño y no preocupada, a este lugar donde inspirarnos juntas. 
 En las  estanterías descansan tesoros que un día el mar dejó en la arena. Podemos desayunar mientras se transforma la luz del amanecer cada vez que llega una estación nueva. Si abres las ventanas se escucha el canto de los pájaros, el sonido de las procesiones de semana santa, (que se mezcla con el olor mágico del incienso). Llegan antes los olores del azahar cada vez que vuelve la primavera.

 Algunos días muy, muy especiales como el de hoy, aparece la lluvia en el exterior y el fuego del hogar nos reaviva el espíritu. Alguna noche contemplamos una luna hermosa que cuelga en el firmamento y hace que sucedan cosas increíbles.
  Comparte y ríete con mis tonterías. Recuerda que dentro de este mundo, se puede andar descalzo y si los gatos tienen 7 vidas, a esta Cronopio aún le quedan por lo menos un par.
                                              Eva (Mamá)


lunes, 18 de febrero de 2013

Sólo nos iguala el amor


William Henry Gore 1857-1942



No es la muerte la que nos iguala con el resto del mundo. Sólo nos iguala el amor, cuando surge y desarma…
Cuando tenía 13 años, descubrí con sorpresa que los adultos, según constaba en la literatura clásica que entonces devoraba, sufrían y enfermaban de amor. Lejos de encontrar disfrute en los brazos de sus bienamados y bienamadas, los héroes y heroínas de mis novelas preferidas se desprendían poco a poco de cualquier indicio de sensatez y equilibrio hasta perder, hacia el final de la novela, su dignidad y hasta su vida. Entonces, ¿para qué amaban? Dido, el Sr. Rochester, Heathcliff, Lady Macbeth, Madame Bovary, Anna Karenina o Werther, todos sin excepción pasaban de ser personas sobradas que creían que lo tenían todo a constatar de la noche a la mañana que nada de lo suyo les importaba. Parecía una locura.

"Inocencia perdida"  Elsa Punset

domingo, 17 de febrero de 2013

Jaime

¡¡¡Feliz cumpleaños!!!



El valioso tiempo de los maduros

"Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa...
Sin muchas golosinas en el paquete...

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca con sus triunfos.
Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas.
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí... tengo prisa... por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan.
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. 

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera, llegarás..." 


Mario de Andrade 
(poeta, narrador y ensayista brasileño)




sábado, 16 de febrero de 2013

El vestido de la novia


Friedrich Paul Thumann 1834-1908

 Me encuentro metida en los preparativos de una boda: Mi hija mayor se casa.  La fecha se acerca y viene  acompañada de muchos detalles que resolver.
 Acudimos temprano a  su nueva casa, donde mi madre y yo caminamos tras ella, que abre las puertas y nos muestra las habitaciones recién pintadas. Ya comienzo a familiarizarme con estos nuevos espacios de tanta luz,  donde un día espero contar mucho cuentos a algún pequeño con quien ya sueño jugar.
Tomamos un café y compartimos un croissant recién hecho, percibo la importancia que encierra este encuentro. 
Parece haberse esfumado el frío viento que nos ha acompañado en los últimos días. Caminando juntas por la ciudad, en un día revestido de un brillo especial para el recuerdo.  Este paseo adquiere hoy una importancia distinta, nos dirigimos hacia el lugar donde nos espera "el vestido de una novia". 
 Algunas horas ejerciendo de consejera, espectadora, fotógrafa, madre e hija. Esperando la imagen distinta que aparece cada vez tras la pesada cortina,   lo más parecido siempre a una preciosa princesa,   rodeada de mujeres que sostienen con delicadeza las colas de estos hermosos vestidos  mientras ella busca mi  mirada y la de su abuela. Me parece que no ha perdido un ápice de la niña coqueta, juguetona, inocente y bonita que no hace mucho se disfrazaba de maga, payaso, bruja o peluquera. Disfruto viéndola bailar dentro de esa larga enagua de tul, le divierte hacerla girar cada vez que nos quedamos solas, la imagen de la felicidad ante el espejo.
 Aquí entiendo que existe algo inexplicable que parece enlazar el hilo de la vida, mi madre recuerda su vestido y yo por un momento pienso en el mío, y hablamos de todos los que juntas elegimos para las mujeres de la familia, porque sabemos que este no será como los demás,  lo recordaremos toda la vida.
 Regreso a casa satisfecha de encontrar mucho más de lo que íbamos buscando.  Jorge escucha los detalles del vestido y del día, después reflexiona y añade: - Ves cariño, " La vida en el fondo no cambia tanto como creímos". 
                                                               
                                        Eva


                                                                                                                                                                                      

jueves, 14 de febrero de 2013

Solamente tú


León Bazile Perrault 1832-1908


Regálame tu risa,
enseñame a soñar,
con solo una caricia
me pierdo en este mar
Regálame tu estrella,
la que ilumina esta noche
llena de paz y de armonía,
y te entregaré mi vida

Haces que mi cielo
vuelva a tener ese azul,
pintas de colores
mis mañanas solo tú
navego entre las olas de tu voz
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz
y tú, y tú, y tú..

Enseña tus heridas y así la curará
que sepa el mundo entero
que tu voz guarda un secreto
no menciones tu nombre que en el firmamento
se mueren de celos
tus ojos son destellos
tu garganta es un misterio

Haces que mi cielo
vuelva a tener ese azul,
pintas de colores
mis mañanas solo tú
navego entre las olas de tu voz
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz
y tú, y tú, y tú..

No menciones tu nombre que en el firmamento
se mueren de celos
tus ojos son destellos
tu garganta es un misterio

Hace que mi cielo
vuelva a tener ese azul,
tintas de colores
mi mañana solo tú
navego entre la sola de tu voz
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
hace que mi alma se despierte con tu luz
y tú, y tú, y tú..




En el día del amor, una canción para ti. Gracias por tu mirar.





                                   Diana Navarro y Pablo Alborán: "Solamente tú" el mejor arte español.

miércoles, 13 de febrero de 2013

"Yo soy Heathcliff"


William Henry Gore




No lo puedo expresar, pero seguro que tú, y cualquiera, tiene la idea de que hay, o debe haber, una existencia más allá de ti misma. ¿De qué serviría mi creación si yo estuviera toda, enteramente contenida aquí? Mis grandes sufrimientos en este mundo han sido los sufrimientos de Heathcliff, los he visto y sentido cada uno desde el principio. El gran pensamiento de mi vida es él. Si todo pereciera y él quedara, yo seguiría existiendo, y si todo quedara y él desapareciera, el mundo sería del todo extraño, no parecería que soy parte de él. Mi amor por Linton es como el follaje de los bosques: el tiempo lo cambiará, yo ya sé que el invierno muda los árboles. Mi amor por Heathcliff se parece a las eternas rocas profundas, es fuente de escaso placer visible, pero necesario. Nelly, yo soy Heathcliff, él esta siempre, siempre, en mi mente; no como un placer, como yo no soy un placer para mí misma, sino como mi propio ser. Así pues, no hables de separación de nuevo, es imposible y…
Emily Brontë
Cumbres borrascosas
 (traducción de Rosa Castillo)


Me fascina esta novela,  mucho más que una historia de amor.

lunes, 11 de febrero de 2013

Receta de varón

Edmund Blair Leighton (1853-1922) 



«No importa si no es hermoso
-la fealdad en el hombre puede despertar ciertos atávicos instintos femeninos–
pero es esencial que el pecho sea acogedor
y que los brazos ofrezcan la promesa
de abrazos apretados y tiernos.

Vello en el cuerpo o no,
es cuestión de gustos.
Personalmente los prefiero
tapizados,
con espacios de sombras oscuras
suaves al tacto,
y capaces de llenar el olfato
con el olor del día a flor de piel.

La cintura que se defina, por favor;
que no le sobre, ni le falte,
que no acuse el descuido del dueño,
mas que en ciertas épocas permisibles
donde unas libritas demás,
son sólo testimonio de amables libaciones.

Las manos son definitivas:
deben saber detener la cabeza de la mujer
con el celo con que el marinero escatima al viento
la única lámpara de aceite en medio de la tormenta;
ser ágiles como pájaros o cabras de monte,
capaces de la forja del hierro, la lágrima,
de esculpir los intrincados artesonados del placer.

Las piernas también son importantes
pero les perdonamos las torceduras,
lo tosco, las imperfecciones,
si al encontrarnos con la boca
vemos una sonrisa en la que poder confiar
y unos ojos que nos aseguren la mañana.

La espalda masculina debe ser extensa
como una pradera por donde puedan pasear los búfalos
y los heliotropos,
y es fundamental que en las caderas
se alcen dos colinas
inequívocas, sólidas,
que se nos queden prendidas en la memoria
cuando el hombre se vuelva para marcharse,
alejándose en la noche.

La voz que resuene con vibraciones de bajo
pero que sepa modular
la tensa y dulce melancolía del acordeón,
lamentando el fin de la luna en la ventana.

El hombre, al fin,
ese mítico animal
que reinventa siglo tras siglo
las quimeras que pueblan las obsesiones femeninas,
habrá de conservar,
-perdida la absoluta hegemonía–
todas aquellas cosas
galantes, fuertes, acogedoras,
que, a pesar de todos los pesares,
lo mantienen sólidamente anclado,
en el profundo, incansable mar,
de las hembras».

 Gioconda Belli

domingo, 10 de febrero de 2013

Mi canción para un Domingo



Domingo,
que buen pretexto das para cantarte
tu luna ha comenzado a saludarme
y parece como si la tierra fértil me esperase
¡oh! domingo.

Domingo,
taller donde el sol puso residencia,
amor que sigue haciendo de herramienta
y ensancha las ventanas y las puertas.

Domingo,
es como si no me quedaran penas
como si fuera siempre primavera
como si la sed humana no supiese de fronteras.
¡oh! domingo.

Domingo,
verás crecer la vida de mis manos
cuando acaricie el sueño que yo amo
y el tiempo sea un domingo enamorado.


Silvio Rodríguez



Dido -White flag
Dedicada a Angela y Jose

sábado, 9 de febrero de 2013

María Herminia Scott



Mi madre fue muy imaginativa y con una cierta visión del mundo. No era una gente culta pero era incurablemente romántica y me inició en las novelas de viajes. (...) Mi madre leía mala literatura, no era culta pero su imaginación me abría otras puertas. Teníamos un juego: "Mirar el cielo y buscar la forma de las nubes e inventar grandes historias. "Esto ocurría en Banfield. Mis amigos no tenían esa suerte. No tenían madres que mirasen las nubes.
 Julio Cortázar 




Julio Cortázar y su madre, María Herminia Scott




La madre - Cortázar

Delante de ti me veo en el espejo que no acepta cambios, ni corbata nueva ni peinarse en esta forma. Lo que veo es eso que tú ves que soy, el pedazo desprendido de tu sueño, la esperanza boca abajo y cubierta de vómitos.
Oh madre, tu hijo es éste, baja tus ojos para que calle el espejo y podamos reconciliar nuestras bocas. A cada lado del aire hablamos de cosas distintas con iguales palabras. Eres una columna de ceniza (yo te quemé), una toalla en la percha para las manos que pasan y se frotan, un enorme búho de ojos grises que espera todavía mi nombramiento decorativo, mi declaración conforme a la justicia, a la bondad del buen vecino, a la moral radiotelefónica. No puedo allegarme, mamá, no puedo ser lo que todavía ves en esta cara. Y no puedo ser otra cosa en libertad, porque en tu espejo de sonrisa blanda está la imagen que me aplasta, el hijo, verdadero y a medida de la madre, el buen pingüino rosa yendo y viniendo y tan valiente hasta el final, la forma que me diste en tu deseo: honrado, cariñoso, jubilable, diplomado.





Fotografía: María Descott, en Austria, 1963


jueves, 7 de febrero de 2013

Esculturas de Antonia Ferrer




" (..)los japoneses que meten en un 
cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en 
cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a 
distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes 
consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro 
jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las 
buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y 
Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va 
tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té". 

Marcel Proust
"En busca del tiempo perdido"

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Así ocurre cuando Antone toma contacto con la arcilla inerte.
 Emerge un mundo nuevo de musas hermosas, armónicas, sensuales, 
  con la mirada perdida, casi en vuelo, que van tomando forma y consistencia misteriosas 
Con el poder del artista en sus manos transforma,  moldea hasta conseguir el sonido del latido.   
Musas inmóviles, silenciosas. Las apariencias engañan...














Ya os hablé en una entrada anterior

miércoles, 6 de febrero de 2013

Junto a la ventana

Sir William Newenham Montague Orpen (1878 -1931) 



Recientemente encontré mi lugar secreto junto a la ventana. Es pacífico y hermoso. Me siento en una antigua butaca a leer, en algunos momentos alzo la vista y miro el cielo de invierno. ¿Qué veo? ¿En qué pienso? ¿ Me preocupa...? Pienso que cada uno tiene su propia historia detrás de este cuadro.
 El viento no puede verse pero se escucha y siente. Se ha convertido en protagonista de esta estación, en cambio la lluvia no aparece desde hace tanto... La añoro demasiado. 
Las hojas de los árboles se agitan en este paisaje frío, preferirían dormir y esperar el renacimiento de la primavera.
Hay lugares tan hermosos en nuestra vida, lugares tranquilos, casi poéticos. Sólo esperan de nosotros que los descubramos, que nos detengamos y contemplemos con cariño, buscando la belleza que se oculta en cada espacio. Cuando la esperanza comienza  a esfumarse, es el momento del valor. Deberíamos dejar de lamentarnos  y comenzar a entender y aceptar más el mundo que nos rodea. 
Siéntate un momento junto a tu ventana. Si observas con atención, estoy segura que verás mucho más que que el paisaje exterior. 
                                                                                                                                                     Eva
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