martes, 31 de julio de 2012

Amor a primera vista


Heinrich Vogeler 1872-1942


Amor a primera vista

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.
                                           Wislawa Szymborska




Poema: Wislawa Szymborska

De "Fin y principio" 1993       
Versión de Abel A. Murcia

viernes, 27 de julio de 2012

Mi poetisa favorita


En las fotos Wislawa Szymborska tiene una expresión de inteligencia y bondad, y de distancia benévola hacia las pompas del mundo, que la tomaron tan por sorpresa en 1996, cuando el premio Nobel le trastornó la vida y a tantos de nosotros nos dio la oportunidad de descubrirla. Algo único que había en ella era la mezcla de sentido de la tragedia y sentido del humor: sabía mirar la brutalidad del poder y también su ridículo, que tantas veces lo hace todavía más peligroso. Con Mozart, con Paul Klee, con Lester Young, compartía la capacidad de ser ligera y honda al mismo tiempo. Su sarcasmo quizás lo ha heredado en parte Charles Simic, pero en Szymborska hay más compasión, esa sonrisa cervantina nunca borrada por la amargura. A quién sino a ella podría ocurrírsele escribir un poema desde el punto de vista del perro de un tirano, o del gato de alguien que ha muerto. Frente a la épica imbécil de los que desatan las guerras, ella escribió sobre el heroísmo de los que una vez llegada la paz escarban en las ruinas y recogen los cascotes.
Drenka Willen, mi editora, que la conoció bien y publicó su poesía en inglés, me cuenta que era tal como imagina uno leyendo los poemas o mirando las fotos: aguda, cordial, atenta a todo.
Si sus poemas, traducidos al inglés o al español, suenan casi siempre tan bien, uno se pregunta cómo será leerlos en polaco, escuchar y comprender las palabras verdaderas que ella escribió.
                                                                                                            Antonio Muñoz Molina



 Un  poema  de Wislawa Szymborska   



   IDEA

Me vino a la cabeza una idea

¿para un verso?, ¿un poema?

Muy bien – le digo -, quédate, hablemos.

Tienes que contarme más de ti.

              Ella me murmura algo al oído.

Ah, se trata de eso – le digo -, interesante.

Desde hace mucho me preocupa ese asunto.

¿Pero un poema sobre eso? No, seguro que no.

               Ella me murmura algo al oído.

Eso es lo que tú crees – le respondo-,

sobrestimas mi capacidad y mi talento.

Ni siquiera sabría cómo empezar.

                Ella me murmura algo al oído.

Te equivocas – le digo -, un poema concentrado y breve

es más difícil de escribir que uno largo.

No me tortures, no insistas, porque no va a salir bien.

                 Ella me murmura algo al oído.

Como quieras, lo voy a intentar, ya que te empeñas.

Pero de antemano te digo lo que va a pasar.

Ya verás, lo escribo lo rompo y lo tiro a la basura.

                 Ella me murmura algo al oído.

Tienes razón – le digo -, finalmente hay más poetas.

Otros lo harán mejor que yo.

Te puedo dar nombres, direcciones.

                 Ella me murmura algo al oído.

Sí, claro que los voy a envidiar.

Nosotros nos envidiamos hasta los malos poemas.

Y éste quizá debería… quizá debe tener…

                  Ella me murmura algo al oído.

Exactamente, tener esos rasgos que enumeras.

Así que mejor cambiemos de tema.

¿Te apetece un café?

    Ella solamente suspira.

     Comienza a desaparecer.
  
Y desaparece.    



miércoles, 25 de julio de 2012

Una mañana de playa

 Una extraña mañana de verano, me despierto antes de lo esperado con la música que llega desde el otro lado de la puerta, intento inútilmente capturar un sueño que me quedó enredado y al abrir los ojos comienza a evaporarse tan rápido como el humo de la cafetera a la que me acerco, a mi alrededor la casa que recupera su actividad por unos días, la melodía de Los Secretos
"He muerto y he resucitado. 
Con mis cenizas un árbol he plantado, 
su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado..."
las voces  de mis hijas que me hablan y contesto, aunque mi prioridad  en este momento extraño que separa la realidad de la noche sigue siendo recuperar mi sueño, lo invoco, no lo consigo, se aleja, llega sólo en forma de flashes, imposible retenerlo, me doy por vencida, lo dejo partir, siempre con un sentimiento de rabia infantil, intentando buscar un culpable. Me encanta el sano ejercicio de descifrarlo en soledad, frente a un café caliente y descubrir lo que encierran mi subconsciente, hay veces que me sorprendo de mi misma, de mis pensamientos, aunque hoy ya intuí  que el día era extraño.
  Amanece nublado y el proyecto de excursión a la playa se suspende. Las vacaciones y las horas nocturnas de charlas robadas al sueño se reflejan en nuestras rostros, sólo los perros y Ángela despiertan pletóricos y con ganas de jugar, los dientes de Max (el único perro que sonríe) nos alegran la mañana, nos contagia de su energía que llega a todas partes, como una campanilla traviesa de cuento. 
Un almuerzo en un día de vacaciones donde no falta de nada, la mesa con el nuevo mantel rojo, el pan recién hecho,  jamón, tomate,  zumo y sobre todo tiempo para nosotros, la lentitud... ¿el secreto de la felicidad?
Silvia llega temprano, aquí donde el amor la acoge.
 Con su carpeta bajo el brazo dispuesta a compartir con nosotros la primicia de sus últimos dibujos,  nunca deja de sorprenderme su talento natural, ni su bonita sonrisa y esa mirada profunda que sólo poseen los artistas, capaz de descifrar ángulos y encontrar la línea exacta. La casa hoy parece llena de confidencias, novedades y risas, Max intentando conquistar su caricia, aparece ahora con una caja de tiritas entre los dientes y los ojos brillantes producto de la hazaña recién cumplida, ¿de qué bolso habrá sacado esa caja? -me pregunto-. Nerón, pequeñito y tierno, le sigue a todas partes con devoción y sumisión, seguro que él sí conoce la procedencia de la prueba del delito y seguro también que si fuera capaz de hablar nuestro lenguaje nos lo contaría, para vengarse de su injusto dominio y tantas cosas más que sólo adivinamos en sus ojos. 

 Acercas tu mano a la mía y entiendo que hoy no necesito más, no importa que no veamos el mar aquí tengo mi habitación con las mejores vistas.
  Ellas siguen adelante hablando de canciones, dibujos, Silvia me pide el libro que su padre me trajo de Nueva York, "Looking East" de Steve McCurry, le interesan especialmente los rostros, el enigma que encierra cada mirada, sin duda uno de los tesoros de mi casa.
 Leemos mi última entrada y hablamos del autor, de amores nuevos y viejos, de nuevos proyectos, y me sorprendo al comprobar que sus mentes han madurado, da gusto participar de sus conversaciones, ya no hablo con niñas, ahora son unas verdaderas mujeres las que tengo frente a mí,  afrontando la vida que les ha mostrado su parte más dulce y también algún sinsabor. 
Hoy a pesar de las nubes parece que la vida viene muy bonita.
Una llamada de los abuelos desde la playa corrobora nuestro pronóstico, no es un buen día para el baño, la playa no admite más huéspedes, y un molesto viento levanta la arena, no importa, todavía nos esperan muchos días para el baño .
 Las observo, están radiantes, lucen su espléndida juventud. Ante mí la belleza que más me estremece y admiro, tanto que aprovecho un descuido de las tres juntas para inmortalizar el momento, la vida que está hecha de momentos como estos que se esfuman, que no vuelven, que son únicos.
 Jorge ha subido a la terraza, su lugar favorito, allí cerca del cielo es donde mejor se siente, normal (le pasa por ser un ángel), se distrae regando las plantas y yo aprovecho para escribir esta nueva entrada.
 Mi sobrina me ha traído hoy la canción que acompaña sus dibujos, ha elegido a Manel, me gustan sus letras y me satisface pensar que la poesía siga guiando las almas de las nuevas generaciones.  Vengo hasta  aquí  a mi rincón,  mientras escribo, Jorge que acaba de bajar se aproxima  y me regala un ramillete de pequeños jazmines que perfuman rápidamente mi espacio, me encanta su detalle, se lo agradezco con la mirada y me enamoro más todavía, creo que acabo de capturar mi sueño .

                                                                                                                              Eva Ferrer
























El teu avi tenia un bigoti llarg i blanc,
i el sucava en cervesa tèbia en tavernes dels Alps.
Pels matins les teves tietes baixen a banyar-se,
a una platja escenari de la Segona Guerra Mundial.

Dona estrangera,
com em veuen els teus ulls?

Ton pare destil·la prunes i les deixa fermentar,
i en fires exsoviètiques ven licor de vuitanta graus.
Al jardí la teva àvia vesteix kimono blanc,
mentre el sol vermell es pon entre les branques d'un bonsai.

Dona estrangera,
com em veuen els teus ulls?

Dona estrangera.

Mentre ballem em mullen les aigües del Rin,
entro amb un tanc rus a Berlín,
m'espanta el teu passat víking.

Mentre ens besem entre copes d'arbres gegants,
ta mare resa a déus estranys,
ton pare educa uns elefants.

Quan fem l'amor dos-cents dansaires otomans,
giren contents al meu voltant,
somriuen i piquen de mans.

I ens abracem i pujo en un tramvia groc,
passejo entre obres del Barroc,
em perdo en la Terra del Foc




Tu abuelo tenía un bigote largo y blanco,
y el mojaba en cerveza tibia en tabernas de los Alpes.
Por las mañanas tus tías bajan a bañarse,
a una playa escenario de la Segunda Guerra Mundial.
  

Mujer extranjera,
me ven tus ojos?

Tu padre destila ciruelas y las deja fermentar,
y en ferias exsoviéticas vende licor de ochenta grados.
En el jardín tu abuela viste kimono blanco,
mientras el sol rojo se pone entre las ramas de un bonsai.

Mujer extranjera,
como me ven tus ojos?

Mujer extranjera.

Mientras bailamos me mojan las aguas del Rin,
entro con un tanque ruso en Berlín,
me asusta tu pasado vikingo.

Mientras nos besamos entre copas de árboles gigantes,
tu madre reza a dioses extraños,
tu padre educa unos elefantes.

Cuando hacemos el amor doscientos danzantes otomanos,
giran contentos a mi alrededor,
sonríen y aplauden.

Y nos abrazamos y subo en un tranvía amarillo,
paseo entre obras del Barroco,
me pierdo en la Tierra del Fuego.


Imágenes: Silvia Ferrer Tomás
Canción: Manel
Texto:Eva Ferrer

martes, 24 de julio de 2012

Nostálgica 2.0

Henry Herbert La Thangue  1859 – 1929
  
                                                             El apagón analógico
Sé que voy a quedar como un nostálgico transnochado. Un subproducto romántico-rancio del último cuarto del siglo XX. Y es sólo una sensación que dura milésimas de segundos (mi alma se reinicia en digital de nuevo en 0,0001, lo juro. No estoy tan mal). Pero cuando oigo eso del apagón analógico siento que se está dando el tiro de gracia a los tirachinas; los tira culos; las peonzas; las canicas; las carreras de chapas; los vinilos; las cartas de amor o de odio; las tinieblas; las sesiones de grabación todos juntos; las casetes; pedir salir a una chica; robar peras; cambiarse cómics; echarse un Tetris en los recreativos; jugar a la pared con los cromos; colarse en la fábrica abandonada; agarrarse al último vagón del metro; pedir por mí y por todos mis compañeros; hacer pellas en tutoría; los dibujos animados a mano; quedar en el puente; planear una aventura nocturna; escribir versos malos en un cuaderno de anillas a boli Bic negro; fumar petas en el descampado…
Podéis reíros, ¡oh jóvenes hordas púberes del siglo XXI! Pero yo vaticino que dentro de un par de décadas uno de vosotros colgará una columna/holograma en la Rolling Stone virtual recordando las abreviaturas de los mensajes (cuando aún había que teclearlos), el Messenger, las gafas para ver en 3D Avatar… Suponiendo que no vuelva a poner los contadores a cero un temblor de tierra a escala global, un tsunami planetario o el último grito en bombas de destrucción masiva, claro. Hasta el mes que viene.
Rubén Pozo

http://rollingstone.es/blogs/view/el-apagon-analogico

lunes, 23 de julio de 2012

¡Feliz cumpleaños princesa!

   No te voy a decir todo lo que te queremos, que bien lo sabes. Gracias  por ser tan maravillosa.


   "Brothers and sisters are as close as hands and feet."

jueves, 19 de julio de 2012

El enamorado


Infografía arte digital- Alberto Durero


El enamorado

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas, 
lámparas y la línea de Durero, 
las nueve cifras y el cambiante cero, 
debo fingir que existen esas cosas. 

Debo fingir que en el pasado fueron 
Persépolis y Roma y que una arena 
sutil midió la suerte de la almena 
que los siglos de hierro deshicieron. 

Debo fingir las armas y la pira 
de la epopeya y los pesados mares 
que roen de la tierra los pilares. 

Debo fingir que hay otros. Es mentira. 
Sólo tú eres. Tú, mi desventura 
y mi ventura, inagotable y pura.
Jorge Luis Borges

miércoles, 18 de julio de 2012

Crecer



Aslán (C. S. Lewis, autor de las Crónicas de Narnia)



Me gusta el codillo pero estoy seguro de que en mi infancia no me habría gustado nada. Sin embargo,  sigue gustándome la limonada. Yo llamo a esto crecer o desarrollarse porque ahora soy más rico de lo que era: si antes sólo disfrutaba de una cosa, ahora lo hago de dos. Si tuviera que perder el gusto por la limonada para que me gustase el codillo, yo no llamaría a eso crecimiento, sino simple cambio. Ahora me gustan Tolstói y Jane Austen y Trollope, pero también los cuentos de hadas, y a eso yo le llamo crecer.
De este y otros mundos -C.S.Lewis

domingo, 15 de julio de 2012

Ternura


Hoy he visto un vídeo que me ha encantado y que quisiera compartir con vosotros.



viernes, 13 de julio de 2012

"Feliz verano"

Federico Andreotti 1847-1930



"Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.


Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.

El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir."
Almudena Grandes  
Almudena Grandes, diario El País, 9 de julio de 2012

jueves, 12 de julio de 2012

El reloj


Robert Auer 1873-1952
                                   Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj
                                                                                                                                 Julio Cortázar

miércoles, 11 de julio de 2012

La tierra giró para acercarnos...


Dante Gabriel Rossetti 1828-1882



La tierra giró para acercarnos
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño
como fue escrito en el Simposio.
Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.
Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.
La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.


Eugenio Montejo


martes, 10 de julio de 2012

Toni y Silvio

 Burla burlando ya van seis delante

Más allá de los cincuenta años empezamos a morirnos poco a poco en otras muertes. Los grandes magos, los chamanes de la juventud parten sucesivamente. A veces ya no pensábamos tanto en ellos, se habían quedado atrás en la historia; other voices, other rooms nos reclamaban. De alguna manera estaban siempre allí, pero como los cuadros que ya no se miran como al principio, los poemas que sólo perfuman vagamente la memoria.

Entonces —cada cual tendrá sus sombras queridas, sus grandes intercesores— llega el día en que el primero de ellos invade horriblemente los diarios y la radio. Tal vez tardaremos en darnos cuenta de que también nuestra muerte ha empezado ese día; yo sí lo supe la noche en que en mitad de una cena alguien aludió indiferente a una noticia de la televisión, en Milly-la-Forêt acababa de morir Jean Cocteau, un pedazo de mí también caía muerto sobre los manteles, entre las frases convencionales.

Los otros han ido siguiendo, siempre del mismo modo, Louis Armstrong, Pablo Picasso, Stravinski, Duke Ellington, y anoche, mientras yo tosía en un hospital de La Habana, anoche en una voz de amigo que me traía hasta la cama el rumor del mundo de afuera, Charles Chaplin. Saldré de este hospital. Saldré curado, eso es seguro, pero por sexta vez un poco menos vivo.




Toni y Silvio
Una llamada de mi hermano en mitad de la tarde.
- Acabo de colgar un video de Silvio en youtube...- me dice,
- Es una canción especial , "Cita con ángeles" , -estoy de acuerdo ...- le contesto,
 una auténtica obra de arte.
- Me sirvo un zumo frío, hace calor, en la pantalla comienzan a aparecer los ángeles,  escucho  la canción que se mezcla con las imágenes que ahora la acompañan dotándola de mayor intensidad.  Me encanta  el trabajo que ha hecho Toni, lo entiendo, un tributo al genio, al arte, al significado de Silvio en su vida  y en la de todos los hermanos. Además aprendió a tocar la guitarra por cantar sus canciones y hoy me ha regalado la inspiración. Está aquí: "pensar en  unas palabras para Silvio".
Me viene a la memoria este texto de Cortázar que leí recientemente por sugerencia de mi amiga Clarissa, que me gustó tanto y me hizo reflexionar sobre los verdaderos chamanes que nos acompañan y nos hacen sentirnos vivos, sólo unos pocos de ellos permanecen, no parten ni se esfuman con el tiempo.
 Se quedan a nuestro lado, perfumando nuestros hogares, y ahora hasta nuestros hijos.
  Sin duda Silvio forma parte de una lista emocional. 
Ahora que la mayor de mis hermanos se acerca ya al medio siglo y dentro de casi nada llega mi turno, 
 sólo espero que aún podamos asistir juntos a muchos conciertos más y disfrutar tanto como hasta ahora  de esos emocionantes momentos.

                                                                                                                                              Eva







lunes, 9 de julio de 2012

Nubes

Chris Anthony

¡Oh las nubes hermosas y eternamente cambiantes! Yo era un niño ignorante y las amaba ya, sintiendo acaso la atracción de nuestra semejanza. También yo sería una nube más, atravesando, rauda, el cielo de la vida. Yo sería también un eterno caminante, forastero en cualquier parte y suspendido siempre entre el tiempo y la eternidad. Quizá por eso han sido las nubes unas buenas amigas, unas verdaderas hermanas mías. No podía salir a la calle sin cambiar con ellas un saludo, sin que me hicieran señas con sus algodones hinchados por el viento y yo correspondiera con una sonrisa a su amabilidad. Y nunca he olvidado sus formas, sus suaves tonalidades, sus juegos, sus danzas, sus bailes y descansos. Su realidad, celeste y terrena al mismo tiempo. Y sus cuentos llenos de fantasía.

Peter Camenzind, I-Hermann Hesse

jueves, 5 de julio de 2012

¿Duermes? Sí, duerme...




"¿Duermes? Sí, duerme, no escuches a tu madre enfurecida contra sí misma, con el pánico aferrado a su garganta. Duerme, respira saciado, crece, pero poco, lentamente, vive, pero a escondidas. Aguardo tu primera sonrisa para taparla, no sea que deslumbre al mundo y te denuncie. Duerme, mañana verás la primera luz de tu vida y tendrás a tu lado la primera sombra. Dentro de mí no la hacías. Duerme, sueña que sigues allí, que tu vida tiene aún mis señas. En sueños podrás volver cuando quieras.
Qué vacío me has dejado, qué espacio inútil dentro de mí debe aprender a cerrarse. Mi cuerpo ha perdido el centro, de ahora en adelante somos dos que están separados, dos que pueden abrazarse pero que jamás volverán a ser una sola persona. Por el suelo, entre las piedras del establo, está la placenta, el saco vacío de nuestra espera.
Está empalideciendo la luz de la estrella, el día se acerca arrastrándose desde oriente y desgozna la noche. Los pastores cuentan las ovejas antes de diseminarlas por los pastos. Iosef está en la puerta. Ieshu, niño mío, te presento al mundo. Entra Iosef, este es ahora tu hijo."

"En el nombre de la madre", de Erri de Luca

 Trad. Carlos Gumpert. Ed. Siruela

















Imágenes:Claudia Tremblay
 

miércoles, 4 de julio de 2012

Microrrelato


Danielle Richard

"El sol acababa de ponerse y no se distinguían bien los movimientos de la pradera. Tampoco el contorno de quien caminaba al fondo, junto a lo que parecía un perro.
Pero yo, sentado en el porche, sabía quién era, quién avanzaba pausadamente pero en un instante estaba a pocos metros, a punto de bordear la casa hacia el pueblo.
Tantos años, y era inconfundible. La llamé. Nos saludamos, co
mo conocidos. El perro, nunca visto, me miraba con familiaridad. Ella tenía la misma piel dorada del final de los veranos, y al sonreír guiñaba los ojos de igual manera.
Salvé decididamente el metro y medio que nos separaba y la besé en el cuello. Amagó retirarse, un gesto mínimo, pero seguía parloteando. Mis labios lo notaban en su garganta. Besaban con intensidad creciente y ella empezó a responder, desdibujando sus palabras civilizadas, antes de que yo las succionara.
Al levantar la cabeza, la pradera era playa, la de las tardes adolescentes en largo y cortado silencio, a la espera de aquel paso vehemente.
Dos momentos de la eternidad. Entre medias, una vida de viajes, carrera, familia, negocios.
Estabas distraído, musitó ella."

martes, 3 de julio de 2012

Show must go on

       Con apenas once años comenzó su afición por la fotografía, experimentando con las luces y sombras. Con la ayuda de un trípode empezó a rodar pequeños cortos donde realizaba con asombrosa habilidad las funciones de guionista, directora, montaje, vestuario y protagonista, en algunas ocasiones utilizando colaboraciones de alguna amiga o familiar cercano ( yo misma). En el peor de los casos, cuando nadie podía interpretar el papel de actor secundario, cortando la escena y adoptando ella misma diferente personalidad, estilo y voz, obtenía un resultado doblemente original, tan fascinante como inesperado.
 Aprovechando las reuniones familiares, mi hermano y orgulloso padre de la criatura, proyectaba las cintas que resultaban asombrosamente profesionales y además aportaban la complejidad del mundo adulto, expresado con  fantasía y visto con la simpleza de una niña.
Sin duda, no una niña común, ella al igual que su hermana esconde un talento innato para el arte, unido a la magia que sólo puede aportar la sensibilidad.
Es una verdadera lástima que por el contenido privado de estos cortos, sólo los podamos disfrutar en el ámbito familiar, pero éstas son la últimas fotografías que ha realizado Elisa con trece años.
Las imágenes hablan por sí solas.




















lunes, 2 de julio de 2012

¿Acaso hace falta algo más?

William Henry Margetson (1861-1940)

La oigo subir por la escalera,
es ella, pienso,
estoy seguro,
sólo ella es capaz
de sacarle esa música
al cemento,
ya está aquí,
abro la puerta, la ayudo
con las bolsas:
pan, jamón,
cerveza, café, queso...,
comemos
y nos reímos un rato
del mundo.
¿Qué por qué?
Ni lo sé
ni me importa.
Es jueves,
tres de marzo,
un día gris, oscuro,
sin historia,
un día de perros, sí,
pero estamos enamorados.
¿Acaso hace falta más?
 

Acaso hace falta algo más - Karmelo C. Iribarren.



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