martes, 8 de mayo de 2012

A veces gran amor




Leonard Campbell Taylor (1874-1969)

A veces
alguien te sonríe tímidamente en un supermercado
alguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es hoy en la sala de espera del dentista
alguien mira a tu amante o a tu hombre con envidia
alguien oye tu nombre y se pone a llorar.

A veces
encuentras en las páginas de un libro una vieja foto de la persona que amas y eso te da un tremendo escalofrío
vuelas sobre el Atlántico a más de mil kilómetros por hora y piensas en sus ojos y en su pelo
estás en una celda mal iluminada y te acuerdas de un día luminoso
tocas un pie y te enervas como una quinceañera
regalas un sombrero y empiezas a dar gritos.

A veces
una muchacha canta y está triste y la quieres
un ingeniero agrónomo te saca de quicio
una sirena te hace pensar en un bombero o en un equilibrista
una muñeca rusa te incita a levantarle las faldas a tu prima
un viejo pantalón te hace desear con furia y con dulzura a tu marido.

A veces
explican por la radio una historia ridícula y recuerdas a un hombre que se llama Leopoldo
disparan contra ti sin acertar y huyes pensando en tu mujer y en tu hija
ordenan que hagais esto o aquello y enseguida te enamoras de quien no hace ni caso
hablan del tiempo y sueñas en una chica egipcia
apagan las luces de la sala y ya buscas la mano de tu amigo.

A veces
esperando en un bar que ella vuelva escribes un poema en una servilleta de papel muy fino
hablan en calatán y quisieras de gozo o lo que sea morder a tu vecina
subes una escalera y piensas que sería bonito que el chico que te gusta te violara antes del cuarto piso
repican las campanas y amas al campanero al cura o a Dios si es que existe
miras a quien te mira y quisieras tener todo el poder preciso para mandar que en ese mismo instante se detuvieran todos los relojes del mundo.

A veces
sólo a veces gran amor.


José Agustín Goytisolo



2 comentarios:

  1. Sólo a veces, y ojalá fuera más a menudo. Esos momentos que te aceleran el pulso son los que más vale la pena vivir. O, mejor dicho, son los momentos en que la vida te dice que merece la pena ser vivida.
    Un texto maravilloso, como todo lo que traes aquí.
    "Miras a quien te mira y quisieras tener todo el poder preciso para mandar que en ese mismo instante se detuvieran todos los relojes del mundo." Eso mismo sentí yo ayer a las 14.30h. Pero es evidente que los relojes del mundo no se detuvieron. Ni siquiera los de Londres...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todavía guardo hoy en mi corazón las palabras tan hermosas que escribiste ayer,sin duda has tocado mi fibra más sensible.
      "Una sirena te hace pensar en..."
      Ves, ya tenemos algo más en común
      Amaba Londres antes de ir y ahora tengo una absoluta nostalgia por volver allí, donde viví momentos igual de intensos cómo los que tu acabas de revivir, de esos "EN QUE LA VIDA TE DICE QUE MERECE LA PENA SER VIVIDA", creo que es mi ciudad, lo sabía antes de conocerla, y he de regresar.

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...